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El omega caminaba por los jardines imperiales viendo las flores mientras era seguido por el guardia, su hermano y dos sirvientas

- este lugar se ha de ver hermoso en primavera cuando los cerezos florezcan- dijo el hermano del omega viendo los grandes árboles de cerezos.

El omega no le presto mucho atención estaba más interesado en ir al área de entrenamiento de los soldados

Gracias a Inasa podía ir y ver su entrenamiento o bueno eso fue lo que les hizo creer a guardia, el quería entrenar con los guardias

Llegaron a la arena de entrenamiento y sonrió al ver a los soldados practicar con el alfa pelirojo

- Inasa- habló el omega.

- si ?

- puedo entrenar con los solados? - pregunto emocionado.

- ni creo que sea conveniente... puede salir lastimado y eso no será agrado de su majestad la emperatriz viuda

- solo una ronda

- preferiría que fura luego del banquete de la cosecha de otro por favor

- pero ya estamos aquí aprovechemos

- lo lamento pero no será posible

El omega suspiro resignado y volteo para ir a su habitación, el banquete estaba a sólo horas y sabia que debía cuidar su piel, pero le era molesto no hacer nada en todo el día

Llego a su habitación y se acostó en la cama mirando hacia el techo

Mientras estaba viendo hacia la nada un refrescante llegó a sus fosas nasales, de que sería?

Se levanto para salir de su habitación y seguir a la fuente de ese olor pero al intentar abrir la puerta, esta fue abierta por varias sirvientes que traían su comida

- lo sentimos pero no puede salir de su habitación hasta mañana para el banquete

- porque?

- El emperador llegó y se encuentra de mal humor...  y es preferible que no encuentre a... - miró al omega de arriba a abajo -  a alguien poco  conocido

Y dicho esto salió de la habitación dejando a un muy enojado y ofendido omega

El Emperador Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora