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El alfa estaba de muy mal humor, se había enterado que muchas personas importante llevarían a sus hijos e hijas omegas para que eligiera una emperatriz y concubinas al parecer que el príncipe de la tribu de barboros fuera su emperatriz no era del agrado de los nobles

Pero eso poco le importaba, su madre llevaba varios días espiando al omega y le había dado el visto bueno, lo había escogido y para el alfa la palabra de su madre era ley, aparte que no quería a su madre y futuro omega peleando acaba rato con las concubinas eso seria demasiado agotador,  cuando era joven vio a su madre lidiar con las de su padre el no quería repetir eso

Suspiro y salió al jardín necesitaba respirar un poco....

Era el día del banquete y todo estaba echo un caos acomodando los últimos detalles para el lugar

Alfa y omega decidieron dar un paseo, claro sin saber que ese sería su primer encuentro

En aquel hermoso jardín, con las hojas de un hermoso color dorado, hacia algo frío pero era refrescante

Veía el pequeño lago de agua cristalina que era adorndo con hermosos lirios azules y rosas, había algunas flores hermosas

Sintió pasos que se acercaban a él y al voltear, se encontró con una mata de cabellos rizados y verdosos, con unos hermosos y brillantes ojos del color de una hermosa y pura esmeralda, con pecas que afrontarán sus mejillas, su traje era sencillo una simple camisa manga larga blanca que dejaba ver su clavícula y unos pantalones negro como de entrenamiento, junto a unas botas, tenía un espada en la mano, seguramente era un caballero pero... porque su corazón latía tan frenéticamente, se le hacia conocido pero a laves un completo extraño, todo su ser estaba entumecido mientras veía esa figura a escasos metros de el

Mientras el contrario, no podía despegar la mirada esos hermosos rubíes que el contrario llevaba por ojos, su cabello cenizo y la piel lechosa, hacia su boca babear, estaba vestido de una manera algo elegante pero cómoda, con una camisa que se cerraba hasta su cuello, un abrigo de piel, pantalones blancos elegantes y zapatos negros, se sentía extraño, jamás había visto a alguien tan hermoso en su vida, sentía que podía arrodillarse ante ese chico que le hacía perder sus sentidos

Ambos se miraron con la fuerte brisa que golpeaba sus rostros y revolvía sus ropas y cabellos, sintieron que su mundo acababa de tomar color, forma y olor

Y era jodidamente exquisito y expretacular

No hubo presentación no hacia falta, ambos sabían todo sin decir una palabra o estar seguros de conocerse y es que...

"Su mirada es tan expresiva" pensaron los dos.

El peliverde quería acercarse más quería saber el nombre de la persona que estaba destinado a convertirse el amor de su vida Y su acompañante eterno....

El cenizo lo vio y estaba seguro que haría cualquier cosa por permanecer al lado del pecoso como su fiel conpañero, no importa si tenía que retar a su madre, lo haría sin dudar pero ese chico se acaba de convertir en su objetivo y lo lograría para hacerse así su compañero....

El Emperador Donde viven las historias. Descúbrelo ahora