Capítulo 2 - El grupo de combate Nº 298

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14 de mayo de 1940

Después de coger provisiones, empezaba esta locura para nosotros, nadie sabía si íbamos a volver o si íbamos a caer. Desde aquel extraño lugar en mitad de la nada nos trasladamos hacia la frontera. Sabíamos que allí todo sería un caos pero lo que no esperábamos era, que después de 1 hora caminando, nos encontraramos en mitad de una de las batallas. De un momento a otro nos vimos acorralados por bastantes soldados alemanes. Empezamos a correr mientras los alemanes nos disparaban. Al cabo de unos minutos nos dimos cuenta que unos 20 soldados alemanes nos iban a fusilar, por lo cual Adam dijo una cosa de la que me arrepiento de consentir. Adam se quedó allí para distraer a los alemanes y claramente murió.

Tras esa pérdida me quedé paralizado y viendo la situación no nos quedó otra que refugiarnos en un pequeño pueblo destruido a unos kilómetros de distancia.

Allí nos repartimos un poco de la comida y descansamos mientras uno de nosotros hacía guardia. Como no pude dormir tras lo ocurrido, hice guardia toda la noche y mientras escribo esto, sigo haciendo guardia mientras los demás duermen.


17 de mayo de 1940

Han pasado 3 días desde la última vez que escribí. La vida ha sido muy difícil sobre todo porque creemos que los alemanes conocen nuestro plan. Hemos sido atacados por diferentes tropas alemanas y casi nos alcanzan varias veces. Lo peor de todo es que casi no hemos avanzado y a este ritmo dudo que lleguemos rápido a la base. También hemos buscado carteros por algún pueblo pero todo está desierto y nos estamos quedando sin comida.

Durante el día de hoy nos hemos dedicado a intentar hacer armaduras con restos de casas que han sido destruidas con la guerra. Hemos intentado hacer algo que nos protegiera el pecho aunque esta armadura es muy pesada.

Hoy se cumple una semana desde que nos marchamos de casa y puedo decir que ha sido la peor semana de mi vida sin ningún tipo de duda.

Estamos muy cansados y casi no podemos ni caminar.


25 de mayo de 1940

Si todo me había salido mal hasta el día 17, no os imagináis lo que pasó después. El día 18 por la mañana nos disponíamos a salir cuando sentí que Arnold y Jack ya no estaban y cuando me giré recibí un golpe en la cabeza. Desperté después de dos días y me encontré atado en un lugar extraño, allí pasé un día más donde unos alemanes abrieron la puerta y nos llevaron a una especie de helipuerto, nos pusieron en fila y apuntaron con la pistola. En ese momento pensé que todo se había acabado hasta que Arnold se puso a hacer chiste y distrajo a los alemanes, mientras Jack y yo nos liberabamos y hacíamos lo mismo con Arnold al mismo tiempo que corríamos hacia 3 aviones que habían en una esquina. Nunca en mi vida había pilotado uno de esos pero tuve que despegar como pude. Una vez en el aire nos vimos perseguidos por 10 aviones enemigos. Intentamos derrotarlos pero eran más y Arnold fue alcanzado por uno de ellos. Por su parte Jack, que había sido ex piloto de aviones, fue eliminando uno tras otro hasta que en un momento yo fui acorralado por dos de ellos y Jack sacrificó su vida estrellándose con los dos y dejándome camino libre para seguir con la misión.

Solo, decidí seguir con la misión y ahora tocaba saber donde estábamos ya que no tenía casi gasolina y tocaba caminar hacia nuestro paradero. Al aterrizar me di cuenta que la gente no hablaba mi mismo idioma, cuando pregunté dónde estaba me dijeron España. No era posible, que hacía en España si España no estaba metida en esta guerra. Una vez me ubiqué, busqué el cartero más cercano y le escribí la última carta a Mary:

Mi niña:

Han pasado muchas cosas desde la última vez que te escribí. Después de tantos esfuerzos dudo que vaya a conseguir sobrevivir. Esta decisión me duele más a mi que a ti, te lo aseguro. Pero solo te pido una cosa, te pido que hagas tu vida. Olvídate de mí porque no voy a volver, necesito que hagas tu vida. Sé que no lo vas a entender pero tienes que hacerme caso. Esto no puede seguir así, no puedes seguir atada a mi. Te pido por favor que te olvides de mí, búscate a alguien que te pueda mantener y que te quiera porque yo no puedo mantenerte. Ojalá estar contigo ahora y poder abrazarte y decirte una vez más lo que te amo pero no puedo. La vida es una mierda y te tira una y otra vez al suelo hasta que no puedes más. Ya he perdido a los únicos tres amigos que tenía y no quiero que tú pierdas tu tiempo esperándome. Esta será la última carta seguramente que recibirás de mi. Seguiré amándote desde el cielo y te prometo, que esté donde esté, nunca te olvidaré. Te amo mi niña.

Te quiero, Jonathan


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