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11. Domingo de resaca

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Chiara se encontraba en el sofá de casa de Ruslana con el móvil entre las manos. La morena esperaba impaciente a que sus amigos se levantaran, quería hablar con alguien de lo que había ocurrido esa misma noche con Violeta, aunque al mismo tiempo no sabía si sacarlo a la luz. No paraba de darle vueltas al tema y repetir la escena en su mente, una y otra vez. No tenía claro que hubiera sido una buena idea, sin embargo, Chiara era consciente de que el alcohol tiró abajo sus barreras, por lo que no pudo evitar acercarse a la pelirroja en la discoteca.

Ruslana apareció de pronto en el salón, apoyada en el hombro de Martin, ambos despeinados y con los ojos entrecerrados.

-Mornin'. -dijo Chiara dejando el móvil en el sofá.

-Serán mornin' para ti. -replicó Ruslana.- ¿Por qué estás tan fresca?

-Porque no se tomó los cuatro chupitos que nos tomamos nosotros al final de la noche. -sentenció Martin.

-Dios, me da vueltas todo. -añadió Ruslana.- Lo tengo todo tan borroso.

-Solo me acuerdo que la culpable fue Naiara. -dijo el vasco.

-Lo borracha que es. -dijo Ruslana.- Me cayó bien.

Chiara observaba desde lejos la conversación de sus amigos. Martin se apoyó en la pequeña mesa de comedor que la pelirroja tenía en su salón-cocina y Ruslana rebuscó en un cajón, sacando una caja de pastillas y dejándola sobre la mesa. La pelirroja sacó dos vasos del armario y los llenó de agua, acercándose a Martin y tendiéndole uno de ellos.

-¿Del morreo que te diste con Omar te acuerdas o de eso tampoco? -preguntó Martin sacando una pastilla de la caja.

-¿Perdón? -dijo la pelirroja.- ¿Qué yo hice qué?

-No me sorprendería que te hablara hoy por Insta. -apuntó Martin tomándose la pastilla.

-Cuando yo salí a la calle estabais muy pegaditos. -habló Chiara.

-Tú. -dijo Ruslana mirando directamente a su amiga y dejando la caja de vuelta en la mesa.- Cuenta. La rubia.

-Well, ¿de eso si te acuerdas? -preguntó Chiara.

-Lo justito, la verdad. -dijo Ruslana tomándose también una pastilla.- ¿Qué tal besaba la rubia?

-No era rubia. Te lo dije como cuatro veces. -apuntó la menorquina.

-¿No era rubia? ¿Estás enferma? -preguntó Martin.- ¿Quieres un ibuprofeno?

-No, gracias. -dijo Chiara.

-Bueno, a mi me da igual que no fuera rubia. -dijo Ruslana.- ¿Qué tal?

-Bien... -dijo tímida la medio inglesa.

-Uy. -dijeron Martin y Ruslana al unísono, mirándose, acercándose hacia el sofá y sentándose cada uno a un lado de su amiga.

-¿Qué pasa? Siempre nos hablas de tus líos cuando salimos de fiesta. -dijo la pelirroja.

-Me estoy preocupando. -continuó Martin.- ¿Pasó algo anoche de lo que deberíamos acordarnos?

-Bueno. -comenzó diciendo Chiara.

-Bueno, ¿qué? -preguntó Ruslana.- ¿Hicimos algo malo?

-Es por Violeta, ¿verdad? -dijo Martin haciendo que Chiara apartara la mirada de su amigo y tragara saliva.- Perdóname, me dejé convencer por Juanjo y mira que Denna nos dijo que era mala idea y que no iba a salir...

-No. -le cortó Ruslana levantándose del sofá con la boca abierta.- No, no, no, no. ¿Le comiste la boca a la puta Violeta?

Chiara miró a su amiga, mordiéndose el labio, y sintió la mirada de Martin sobre ella, que copió los movimientos de la pelirroja y se colocó delante de la menorquina.

(PAUSADO) Pared con Pared | KiVi Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora