Capítulo LI: Cuidado

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Pov Mat

Abro los ojos lentamente, me despierto del sueño rápido después de dos horas.

Me doy cuenta de que Ara no está a mi lado. Me asusto, observo a mi alrededor y no está. La gata tampoco.

Me levanto de la cama solo para encontrar a Ara en el suelo boca abajo.

Mat: ¡Ara!-me acerco para ayudarlo a levantarse.

Ara: Déjame, Mat. Esta es mi segunda metamorfosis, créeme que estoy más cómodo en el piso-su voz sonaba muy graciosa.

Mat: ¿Estás seguro de que no es nada grave?

Ara: Siiiiiiiiiiiii, esta es la fase "hablar como si estuviese borracho"-y la verdad es que lo parecía.

Lo peor es que la gata siguió su consejo de acostarse en el suelo junto a él.

Mat: Está bien... Tendré que hacer el almuerzo-digo con miedo de mí.

Ara: No te preocupes, gatito, si el desayuno te quedó como los angeles, el almuerzo te quedará como los dioses.

Mat: Gracias por tu voto de confianza. Si escuchas una explosión, arrástrate a la libertad como puedas-él se ríe por lo bajo.

Salgo de la habitación dejando la puerta abierta y me dirijo a la cocina.  Observo el panorama del futuro campo de batalla ¿De qué me preocupo? Sobreviví al desayuno, el almuerzo será fácil.

Mat: Ok-tomo el libro de recetas que Ara suele usar y recordando el modo en que cocina, decido aventurarme a intentar lo mismo-Simple, algo que no quede en llamas.

Ara: ~Cociname a mí, Mat, seguro que sé delicioso~-dice en un intento de voz melosa que al final quedó como la voz de un drogadicto psicópata.

Mat: No te esfuerces en hablar.

Ara: ¡Estoy inválido, no mudo!... Por ahora-ignoro su ahora monólogo y vuelvo a la concentración eligiendo algo simple.

Bien, si tengo la misma suerte que con la tostadora, el arroz podrá ser blanco. Me dispongo a buscar la bolsa de arroz cuando el grito desesperado de Ara me detiene de golpe.

Ara: ¡¡QUIERO ESPAGUETIS CON ALBÓNDIGAS!!-lo escuché tan cerca que casi se me salta el corazón.

Al darme vuelta me encuentro a Ara a un metro de mí en el suelo. Se tomó lo de arrastrarse muy en serio.

Mat: ¡¡Ara, fuera de la cama tal vez, pero quédate quieto en la habitación!!-él no contesta.

Me acerco agachándome casi a su altura.

Ara:-susurro-~Por favor~-otra vez su intento de voz melosa.

Mat:...-suspiro-Voy a intentarlo, no lo esperes tan bueno.

Ara: ~Todo lo que venga de ti es apetitoso... Cómo t..~

Mat: ¡Ok, ha hacer el almuerzo!-me levanto del suelo de golpe y vuelvo a la cocina ignorando otra vez a la lombriz que se arrastraba por el suelo.

Traté de seguir la receta al pie de la letra, incluso así, no creo que me haya quedado exacto. Con la gata merodeando a mi alrededor y Ara en fase "espíritu de vagancia", esto parecía una guardería.

Me acostumbré al cambio drástico de reorganizamiento reorganizado de la monotonía. Es raro tener a Ara callado en algunos momentos, eso sí, para que luego gaste lo que recargó de energía en un grito para nada infantil.

Tardé un buen tiempo, pero para la hora del almuerzo, ya lo tenía listo. La verdad es que pensé que me quedaría peor.

 La verdad es que pensé que me quedaría peor

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