La 1ra noche y el 2do dia

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13 de octubre de 1972

La noche cae como una emboscada.
En pocos minutos la temperatura baja 30 grados, si no nos mato el avión nos va a matar el frío.
Nos apilamos como podemos, vivos y muertos, mezclados.
Asi pasamos la noche.
Gritan los heridos y los ilesos.

-Abrazame, abrázame fuerte Pancho.

-A-a-a-ayuda, ayuda, ayuda.

Día 2
14 de octubre de 1972

-Estamos vivos Pancho.

Desperté cuando un rayo de luz cálida iluminó mi frío rostro.
Era la primera noche y el segundo día que pasábamos en los Andes.

Ya era la mañana del día siguiente.
Tenía demasiado frío, pero no podía impedirlo.

Algunos murieron congelados. Afortunadamente yo, mis amigos y otras personas que no conozco seguíamos vivas.

Todos estábamos despiertos y salimos afuera.

Observamos el bello paisaje, con las montañas cubiertas de mucha nieve, el cielo despejado y el sol, que nos daba una de luz cálida que trasmitía esperanza.
Era un paisaje lindo, en el que seguramente moriría (seguramente soy la persona más positiva que conozcan).

Estaba conociendo los Andes, pero no de la forma en la que me gustaría.

Asimile lo que estaba pasando. Caí de una avión a las montañas congeladas y cubiertas por una absurda cantidad de nieve.
Soy una persona que sobrepiensa demasiado, y claramente pensaba en el futuro. ¿Que pasará? ¿Moriré o sobreviviré, cuánto tiempo voy a pasar en estás montañas, nos rescatarán, cuantos quedaremos vivos, mis amigos sobrevivirán? Tenía muchas preguntas, pero ninguna tenía una respuesta segura.

Si volteabas a la derecha veías montañas con nieve y un cielo azul despejado, y si mirabas al este te encontrarías al cielo azulado junto a el sol y más montañas cubiertas.

-Me convidas uno? -preguntaron a Numa y este dio uno de sus cigarrillos.

-¿Saben dónde estamos?-dijeron llamando la atención de todos.

-No, todavía no.

-Marcelo, se murieron Pancho Alba y Martínez nada más.

-Y la señora que gritaba ayer.

-Gaston salió volando cuando se partió la cola.

-Tambien estaba mi primo Daniel, y Ovidio y Alexis.

-Nando también se muere, y la hermana está muy mal, y no tenemos lugar para atender a los heridos.

-Vamos a hacer espacio dentro del avión. Saquemos los asientos así entramos todos un poco mejor -y empezaron a sacar los asientos. Yo quería ayudar, pero no me dejaron ya que se notaba que estaba débil, igual ayude con lo que pude- Hay que cuidar a los que están heridos, los vamos a acomodar este lado del avión que es donde está pegando el sol ahora, y le damos a quien lo necesita el máximo cuidado posible -y los chicos empezaron a sacar los heridos, los acostaron en donde pegaba el sol. Yo no ayude a sacarlos, pero si a cuidar de ellos.

-Todo lo que encuentres y creas que pueda servir ponerlo en una valija -le dieron la órden.

-Busca en el equipaje si encuentres comida, lo que sea, lo guardas todo en una sola valija -y este le dio la indicación a Coco.

-Y con los muertos que se hace? -pregunto Numa.

-Los acomodamos ahí, a un costado, hasta que venga el rescate. -yo me retire de este acuerdo, no tenía la fuerza suficiente para hacerlo, y menos para ver a los cadáveres.

Habían aproximadamente 13 personas muertas, algunos murieron congelados mientas dormían y otros murieron cuando ocurrió el accidente.

Todos teníamos hambre.
A cada quien le dieron una galletita con algo de comida en lata que habían encontrado en una valija.
Si estuviéramos en nuestra casa sería lo que menos quisiéramos comer, pero en este momento es la mejor comida.
Aveces no valoramos los alimentos que tenemos.

Estábamos sentados disgustando de nuestra única comida, cuando escuchamos un sonido como el de una avión volado. Buscamos en el cielo, pero no la vimos. Algunos comenzamos a gritar.

La temperatura ya comenzaba a bajar junto con la luz del sol.
Estábamos ya adentro de lo que quedó de la avión.
Yo buscaba en las valija algo de ropa para taparnos del frío, y los demás comenzaban a construir con estás un muro para que no entrara más frío.

-¿Cuantos se van a morir esta noche?

-No se va a morir nadie Carlitos, te lo prometo.

-Toma, tapa los agujeros que hay por ahí que después entra el frío en la noche -mientras pasaba una tela.

-Marcelo. Van a venir, mañana.

Fito Strauch no es tan optimista como Marcelo. Es un hombre sensato, jamás le llevaría la contra al capitán, pero no le gusta lo que ve.
Es un lugar donde vivir es imposible, lo extraño acá somos nosotros.

La Sociedad en la Nieve Donde viven las historias. Descúbrelo ahora