Rafael
Aunque pensaba el ascensor no abriría más, vuelvo a tener a Eliana al frente.
—Buenas noches—emite Eliana en voz baja. Ella entra al ascensor y marca el piso 8.
Juan me mira buscando ayuda y Katherine nos mira extrañada. El silencio incómodo reina cuando el ascensor comienza a subir, Eliana queda al frente de mi, pero dándome una vista de su espalda, piernas y su culo. El aroma a un perfume que no reconozco invade mi nariz y su cabello tiene mechones rubios en las puntas, dando a entender que son antiguos y fue hace meses que se lo pintó.
—Hasta luego—comenta Eliana cuando el ascensor se detiene en el piso que marco. Su voz me trae de regreso a donde estoy y ella comienza a salir del ascensor. Mis nervios me invaden; porque muero por hablar con ella y saber de ella, pero tampoco quiero más problemas con mis padres.
Juan solamente me mira, con esa mirada que me dió ayer cuando comencé a hablar de ella, porque el cree que merecemos una oportunidad. Así que no dudo de ir atrás de ella. En breve, la tengo de nuevo en mi campo de visión cuando el ascensor cierra sus puertas, quedando Katherine y Juan atrás.
—Eliana—la llamo.
Ella voltea y me mira sorprendida, con su frente arrugada. —Rafael.
—Yo, yo no sé como empezar esto—suelto. —Pero necesito hablar contigo.
—No hay nada de que hablar—niega moviendo sus manos, con la bolsa en ellas. —Sí te preocupa que esto sea mío—levanta la prueba de embarazo. —Deja de hacerlo, no es mía.
—No, no, no es de lo que quiero hablar—comento. —Quiero saber de ti—agrego mirándola de arriba a bajo.
—Entonces tienes claro que no te debe importar sí esto es mío o no—vocifera, encarándome. Mostrándose firme y molesta.
—No, no es que no me importe sí estás embarazada—digo. —Me importa más la razón de que por estás aquí.
—Vine a casa de una amiga, con mis amigas—dice. —Íbamos a salir de rumba—agrega sonriendo a medias.
—Hoy a penas es miércoles—comento levantando mis cejas.
—¿Y?—inquiere. —No es problema tuyo sí salgo durante los días de semana.
Yo solo asiento, porque no merezco opinar sobre su vida. —Igual me caíste del cielo—digo casi para mi mismo. Pero sé que ella me escucho, porque ahora su mirada esta con la mía y sus ojos cristalinos.
—No te preocupes, igual me iré a mi infierno. No te molestaré más—dice igualmente en tono bajo, y se voltea para irse al pasillo.
Pero me adelanto, y gracias a mi estatura; en dos pasos tengo la mano de Eliana agarrada por la mía. Hago que se voltee, quedando frente a mi.
—Te recuerdo que ese infierno también es mío. Y yo nunca quise alejarme de él—digo siguiendo su juego de palabras.
Su rostro está tan cerca de mi, que siento sus labios resecos, invitándome a ser besados. Sus mejillas están rojas y sus ojos ya no tienen lágrimas sino que están negros, llenos de lujuría mirándome. Me he privado tanto, que con este simple momento siento que estoy en el cielo, y en pocos centímetros; está el paraíso de sus labios. No puedo perder está oportunidad.
Bajo mi boca, y su mirada me detalla. Mis labios presionan poco a poco los suyos, esperando un rechazo, pero no lo tengo, más bien ella abre la boca, dándome vía libre para explorar su boca y su lengua, comenzando una guerra entre nuestros labios, ella se aleja y muerde mi labio inferior, donde años anteriores tenía mi piercing.
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LOVE BEGINS OVER
RomanceA Eliana le han llovido los corazones rotos, como si fuera agua. Pero hay uno que la marcó para siempre. Su primer amor, Rafael. Ella lo creía superado, un tema enterrado que le dolió por años. Pero todo cambió, cuando ocurre lo que siempre dijo qu...
