Chapter 1: Siluetas Desconocidas

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  —BENITO MARTÍNEZ 

Me desperté sobresaltado al escuchar el grito se Gabriela.

 —¿Qué mierda quieres? —Me llevé una mano a la cabeza; me dolía bien cabrón. 

 —Háblame bien, idiota — Suspiró y rodó los ojos — Tú teléfono lleva sonando media hora ; contéstalo, seguro es una de tus putas  — Frunció el ceño y salió de la habitación. 

La noche anterior habíamos vuelto a discutir por sus estúpidos celos. Yo simplemente había salido a tomar con mis panas y ella no paró de llamarme en toa' la noche, porque creía que estaba con alguna de "mis putas"

 —Al menos una puta no me celaría hasta con el espejo —Murmuré.

De igual forma, susurrar no fue suficiente, ya que volvió a entrar aún más encabrona'.

 —¿Qué dijiste? —Levantó una ceja.

—¡ QUÉ AL MENOS UNA PUTA NO ME CELARÍA HASTA CON EL ESPEJO! —grite

Se acercó a mi y recibí una cachetada que me dejó la cara marcada. 

—Eres un idiota. Si una de las cualquieras esas no lo haría , ¿por qué no te vas con una?

—Ya Gabriela, ¿Puedes decirme que mierda te pasá?

—Cállate, idiota —hizo su típica cara desafiante y se fue—.

—No te entiendo, de verdad.

Me levanté y revisé mi teléfono. Tenía más de 20 llamadas perdidas de Beto. Me extrañé. Miré la hora y entendí lo que sucedía.

—Mierda—pasé una mano por mi cabello—.

—¿Qué pasa? ¿No le pagaste bien a tu cuero? —rió maliciosamente mientras se apoyaba en el marco de la puerta—.

—No es momento para eso, Gabriela. Me tengo que ir.

Me apresuré a vestirme y arreglarme. Había olvidado que hoy íbamos a grabar los visualizers para "Un Verano Sin Ti". Al terminar, tomé las llaves de mi carro. Antes de irme, me detuve frente a la cocina. Mi intención era despedirme, pero se veía en su rostro que aún  estaba muy encabrona'. Preferí dar media vuelta hacia la puerta.

—Cuídate —escuché que decía mientras le daba la espalda. Sonreí inconscientemente y le agradecí en mi mente. Minutos después, ya estaba en mi BMW rumbo al lugar asignado.

...

Veinte minutos después, llegué y me estacioné en el parking. El lugar al que llamo mi espacio de inspiración es una pequeña ensenada en la playa de Añasco. Para mí, es perfecta, ya que poca gente conoce esta área, lo que hace que la paz abunde en el ecosistema.

Fue aquí donde me inspiré pa' crear este álbum, que saldrá pa' la calle en una semana. Corrí hacia allí de inmediato y atravesé todos los arbustos hasta llegar al punto de encuentro

—¿Que e' la que hay? carbones—Salude a Beto y mag con un choque de manos
Ambos estában sentados en sus respectivas sillas, había una en medio de ellos que estaba vacía, claramente esa era la mía.
Me quite la remera y Beto me pasó una cerveza, la abrí y la grabación comenzó. Hablamos de muchas cosas, también del álbum.
...

El tiempo pasó volando, y el atardecer ya se estaba asomando, así que nos paramos y nos dirijamos a la orilla del mar, cada unos con su respectivas cervezas, ya íbamos por la quinta.
Apreciamos el hermoso sol esconderse, era una de mis actividades favoritas.

La grabación terminó, y entre todos nos pusimos a juntar las cosas.
De repente mi teléfono comenzó a sonar, era Gabriela.

—¿A qué hora tu llega'?—pregunto con su voz adormilada

Suspire, y me quedé unos segundos en la línea sin contestar.

—En un rato estoy por ahí

—Esta bien, aqui te espero

Colgué enseguida y mire hacia el horizonte veía como la poca luz que quedaba se desvanecía poco a poco, el sentimiento de nostalgia se apoderaba de mi.

De repente, de reojo observo una figura moverse, poco a poco volteo la mierda para encontrarme con una sombra muy curvilínea, sus grandes atributos eran lo que ma' relataban en ella. Algo dentro de mi despertó ese sentimiento de curiosidad. Aunque no llegaba a visualizar su rostro, su gran figura se me hacía demasiado reconocida, como si de ella se trata la mujer la cual siempre nombró en la mayoría de mis canciones.
Quería conocerla, quería acercarme a ella, comencé a caminar mientras observaba como poco a poco iba quitando su ropa hasta quedar en traje de baño, su forma de hacerlo era fantástica.
Luego de quedar completamente en su traje de baño comenzó a quitar su parte de arriba, sus magníficos senos posaban en su pecho, parecían dos grandes montañas las cuales me encantaría escalar hasta llegar a su punto más débil.
Mis pasos se iban acelerando más y más, eso lo causaba su forma de quitar ese traje.
Hasta que acabo... Una voz reconocida ya para mí gritaba mi nombre.
—¡BENO! ¡BENO!—aludia Beto
Mi cabeza volvió a la realidad y mi mente sacudió todos esos sucios pensamientos en cuestión de segundos, mientras aquella figura entraba lentamente al mar.
Camine los pocos centímetros que me separaban de mis amigos, para poder ayudarlos a cargar las cosas en sus vehículos. Al terminar me despedí de ellos y me monte en mi auto directo a casa.
...

Llegué a eso de la una de la mañana a casa, no pensaba que llegaria tan tarde.
Lo primero que pude observar al entrar fue una Gabriela apoyando su cabeza en una de sus manos mientras dormía, la otra estaba tomando una taza de lo que parecía ser café. Ella traía puesta su bata mañanera y sus espejuelos.
Toda la casa estaba oscura y en silencio, lo único que había era la pequeña luz del comedor la cual solo alumbraba a Gaby.

Sonreí inconscientemente y la tome enseguida en brazos, aunque no me espero despierta, igual lo intentó y eso lo aprecio demasiado, pero aún teníamos una charla pendiente.
La recosté muy silenciosamente y la cubrí con las cobijas, quité sus lentes y le di un pequeño beso en la mejilla, para luego desearle las buenas noches.
Yo simplemente apague las luces y me preparé para dormir, mañana será otro día....

𝐋𝐚 𝐌𝐮𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐏𝐥𝐚𝐲𝐚 𝐒𝐞𝐜𝐫𝐞𝐭𝐚 [Bad Bunny x Tú]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora