CAP 20: Drain You

105 6 0
                                        

Me quedo en blanco ante la pregunta de mi padre. ¿Con quién venía?

<<Nadie importante, papá. Solo el tío al que me tiro>>

Por obvias razones no voy a responder eso ¿Qué hago? ¿Le presento solo como un amigo? ¡Pero no somos amigos!

—Matthew Bell, señor Hudson —La voz grave del rubio rompe la espiral de ansiedad en la que me estaba enredando. El chico avanza dos pasos hasta quedar a la altura de mi padre y le ofrece la mano con seguridad—. Soy el compañero de habitación de Benjamin, también compañero de curso.

Observo casi con miedo a mi padre, expectante de ver su reacción. Recorre al angelito con la mirada unos segundos, para después tomar su mano con una firme sacudida. Es la primera vez que veo aquella expresión de aprobación al conocer a alguien que yo le haya presentado, una sonrisa cálida en su rostro.

—¡Vaya! No sabía que Ben tuviese un compañero de habitación.

—No por gusto —susurro al cuello de mi camiseta, pero ninguno de los dos me parece escuchar, enfrascados en una conversación sobre los estudios del rubio. 

Intento ignorar la desagradable sensación que se asienta en mi estómago al verles conversar tan fácilmente, o el ardor detrás de los ojos al no ser capaz de recordar la última vez que mi padre y yo tuvimos una conversación parecida, cuando me sonreía solo por ser yo mismo y no por mis logros o apariencias.

—¡Es increíble que te atrevas a afrontar dos carreras a la vez! Encima una siendo medicina —La frase de mi padre se consigue abrir paso entre el túmulo de pensamientos, obligándome a volver al ahora—. Debes ser un chico brillante ¿Te ha invitado Ben a la fiesta de hoy?

Se hace un silencio en el que ambos se vuelven hacia mí. Mi padre con genuina curiosidad en los ojos. Matthew con una expresión de buscar ayuda sin saber qué responder. Me encojo de hombros, incómodo.

—Es tú fiesta, papá. No voy invitando a cualquiera que me apetezca.

—Tonterías, tus amigos siempre están invitados, hijo.

Tengo el impulso de soltar lo que pienso <No dices lo mismo de Johnny o cualquiera de mis verdaderos amigos>>, pero me muerdo el labio para no iniciar una discusión. Mi padre se vuelve de nuevo hacia el angelito, con una sonrisa que vuelve a provocar un retortijón en mi estómago.

—Por supuesto que estás invitado a pasarte hoy, Matthew. Será divertido.

El remilgado asiente con la cabeza.

—Gracias, señor Bell. Será mejor que nos pongamos a trabajar ya, o sino no nos dará tiempo a terminar antes de la fiesta.

Al menos Matthew ha hecho algo bueno por fin y nos ha conseguido una excusa para salir de ahí pitando. Sin añadir nada más me doy la vuelta y en grandes zancadas subo por las escaleras. Ni siquiera me giro a comprobar que el angelito está a mi lado, pero cuando llego a mi habitación oigo como cierra la puerta tras de mí.

—Ben ¿Estás bien?

Me siento con pesadez en la silla del escritorio, encendiendo el ordenador de mesa.

—¿Yo? Claro que sí, ¿Por qué no lo estaría?

Aún no consigo girarme hacia él, no quiero tener que mirarle a la cara y admitir lo que pasa. Que estoy celoso de que él en 5 minutos parece haber conseguido más camadería con mi padre que la que yo llevo teniendo desde hace años. Qué patético suena.

—Acabemos esto cuanto antes —suelto con brusquedad, pero aquella parte poco agradable de mí no se arrepiente, incluso quiere insistir con tono de burla—. No te vayas a perder la fiesta.

I Hate You, Please Kiss Me (El imbécil de Matthew Bell)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora