Capitulo 2: Corazones Muertos

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(Soutrack princess dont cry)
La muerte es un requisito para ser humano pero nadie nos advierte que la muerte no tiene consideración con nadie.
A temprana edad supe lo que era la muerte y tuve que experimentar la más veces de las que hubiera querido y con cada ser amado que me era arrebatado una nueva grieta se formaba en mi mayugado corazón causandome un horrible dolor que no secaba sin importar cuántas lagrimas derramará.
Las muestras físicas fueron difíciles de sobrellevar pero poco sabia de las
“Muertes” emocionales o metafóricas que me aguardaban y que causaban
estragos que no podía comprender.
¿Porque las personas hacen daño?, ¿porqué son indiferentes al dolor ajeno?, ¿porqué nadie se queda a mi lado?, ¿porqué lo unico que ven de mi son mis defectos?, ¿soy una mala niña?, ¿porqué a nadie le interesan mis sueños?, ¿porqué todos quieren controlarme?, ¿esta mal ser yo misma?, ¿esta mal estar triste?, ¿por qué no tengo permitido llorar?, eran las preguntas constantemente atormentaban mi cabeza buscando respuestas que no tenía. Por años crei que era mi culpa que hubieran tantos problemas en mi casa, que era mi culpa que mis padres fueran infelices y que sus corazones estuvieran rotos, me culpe por cada una de las peleas que descartaban a mi familia, lo peor de todo nadie me detuvo, nadie me abrazo ni consoló mi Alma desgarrada, nadie seco mis lágrimas ni beso mi frente para darme cariño y talvez por eso ahora no se como expresar mis miedos y temores pues a nadie le importaron mis heridas, nunca aprendí a expresarme, solo me enseñaron a fingir y guardar mi dolor hasta olvidarlo en la oscuridad de mi corazón
Siempre me consideré una niña sensible y muy emocional, siempre e estado enamorada de la idea del amor y solía pensar que debía darle amor a todos aquellos que me rodeaban, tarde entendí que no todos merecen mi amor ni la entrada a mi corazón. Cada decepción y traición de esas personas que yo tanto amaba fueron fracturando mi herido corazón hasta dejarlo al borde de la muerte, fue así como comprendí que era mejor vivir aislada de otros para evitar ser dañada, la ironía de mi propia decisión es que el miedo de quedarme completamente sola sin nadie en quien confiar y sin nadie que me ame de verdad era igual de grande que mi temor por ser lastimada lo que me llevo a vivir en un constante bucle de dudas, heridas, decepciones y llanto.

Memorias de un corazón roto Donde viven las historias. Descúbrelo ahora