Una vez, había una persona a la que le encantaba reír y sonreír. Tenía el alma más brillante que un sol en una tarde de verano. Sin embargo, algo cambió a medida que pasó el tiempo, las sonrisas se convirtieron en un gesto automático, y la tristeza comenzó a crecer dentro de él su corazón, que antes palpaba con felicidad, ahora estaba cubierto por las espinas frías del dolor y así se fue deslizando hacia el vacío, donde la tristeza se convirtió en su único confidente permaneció en esta oscuridad durante días, meses, años. Cada día, su tristeza se hundía más profundamente en él, hasta que fue imposible recordar cómo era reír de corazón. Permanecía siempre en silencio, sus ojos oscurecidos por el dolor, y su sonrisa apagada como una vela.
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𝑬𝒔𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝑳á𝒈𝒓𝒊𝒎𝒂𝒔
RandomEste libro es una invitación a sumergirse en las profundidades de nuestras emociones más oscuras y dolorosas. En cada página se esconden pensamientos, sentimientos y emociones profundamente personales, escritos por una autora que se ha permitido abr...