A veces el dolor no es un visitante inesperado, es quien se instala en tu cuerpo, en tu mente, en esos espacios que antes ocupaba la luz. Y cuando crees que no puedes soportarlo un minuto más, te das cuenta de que ya no estás sintiendo dolor… te estás convirtiendo en él.
Escribo estas palabras desde ese lugar oscuro donde el alma parece desangrarse en silencio. Donde cada respiro es un recordatorio de que sigo aquí, aunque no quiera y dentro solo hay un vacío que grita.
Si alguien lee esto algún día, que sepa que no busco lástima. Solo quiero dejar constancia de que existí, que amé, que fallé y que luché hasta donde pude. Y que, a veces, la batalla más importante no es ganar, sino aguantar un día más.
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𝑬𝒔𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝑳á𝒈𝒓𝒊𝒎𝒂𝒔
RandomEste libro es una invitación a sumergirse en las profundidades de nuestras emociones más oscuras y dolorosas. En cada página se esconden pensamientos, sentimientos y emociones profundamente personales, escritos por una autora que se ha permitido abr...
