Capítulo Dos: Ecos del Pasado

4 1 0
                                    

El sol apenas había comenzado su ascenso, bañando el pueblo en una luz dorada y cálida. Leandro se despertó con el corazón pesado, los recuerdos del día anterior aún frescos en su mente. La decisión de su padre de arreglar su matrimonio con Alonso Pérez lo había dejado desolado. Con un suspiro, se levantó de la cama, decidido a encontrar una solución.

Leandro se vistió rápidamente y salió al jardín. El viejo roble, testigo silencioso de su amor y amistad con Yoon, lo esperaba como siempre. Sentado bajo su sombra, intentó ordenar sus pensamientos. Sabía que no podía rendirse sin luchar, pero la incertidumbre lo carcomía.

A lo lejos, divisó la figura familiar de Yoon acercándose. El corazón de Leandro latió con fuerza al verlo. Yoon siempre había sido su refugio, su ancla en medio de la tormenta. Al llegar junto a él, Yoon se sentó en silencio, ofreciéndole su presencia sin necesidad de palabras.

—Leandro —dijo finalmente Yoon, rompiendo el silencio—. No puedo soportar la idea de perderte. Haremos lo que sea necesario para estar juntos.

Leandro asintió, sus ojos llenos de determinación. Sabía que Yoon tenía razón. Juntos eran más fuertes y podrían enfrentar cualquier adversidad. Pero necesitaban un plan, una manera de convencer a su familia de que su amor era verdadero y que merecían una oportunidad.

La conversación se centró en encontrar formas de demostrar el valor de Yoon. Sabían que la familia de Leandro solo lo aceptaría si Yoon podía ofrecerles una seguridad económica y social. Decidieron que Yoon buscaría un empleo mejor y comenzaría a ahorrar dinero. Además, Leandro intentaría hablar con su madre, Doña Emilia, esperando encontrar en ella una aliada que pudiera interceder ante su padre.

Los días pasaron, y Yoon se lanzó a trabajar con renovada energía. Encontró empleo en una empresa de construcción, donde sus habilidades y su ética de trabajo pronto lo hicieron destacar. Aunque las jornadas eran largas y agotadoras, cada día que pasaba sentía que estaba un paso más cerca de asegurar su futuro junto a Leandro.

Leandro, por su parte, encontró oportunidades para hablar con su madre. Doña Emilia, aunque preocupada por las expectativas de la familia, mostraba signos de comprensión. Leandro le explicó cuánto significaba Yoon para él y cómo su amor era verdadero y puro. Doña Emilia comenzó a ver la profundidad de los sentimientos de su hijo y empezó a cuestionar las decisiones estrictas de su esposo.

Una tarde, mientras trabajaba en el jardín, Leandro se encontró con Alonso Pérez. Aunque la situación era incómoda, Alonso demostró ser amable y comprensivo. Le reveló a Leandro que él también se sentía atrapado por las expectativas de su familia y que no deseaba casarse sin amor. Esta revelación le dio a Leandro una nueva esperanza. Si Alonso también se oponía al matrimonio, quizás juntos podrían encontrar una manera de convencer a sus familias de que desistieran del arreglo.

Los días se convirtieron en semanas, y la tensión en el hogar de Leandro crecía. Don Julián, ajeno a los sentimientos de su hijo, seguía adelante con los planes del matrimonio. Leandro y Yoon, sin embargo, no se rindieron. Sus encuentros bajo el roble se hicieron más frecuentes y sus lazos más fuertes. Se prometieron que, pase lo que pase, lucharían hasta el final por su amor.

Un día, Leandro recibió una carta de Yoon, quien le pedía que se reunieran en el claro del bosque, donde solían jugar cuando eran niños. Al llegar, encontró a Yoon con una expresión de alegría contenida. Yoon le contó que había recibido una oferta de trabajo en una empresa más grande, una oportunidad que podría cambiarlo todo. Leandro sintió una oleada de esperanza. Esto podría ser el cambio que necesitaban para demostrar a su familia que Yoon era digno de él.

Mientras se abrazaban bajo la luz del atardecer, Leandro y Yoon sintieron que, a pesar de los obstáculos, su amor tenía una oportunidad real. Sabían que aún quedaba mucho por hacer, pero juntos, estaban dispuestos a enfrentarlo todo. Con renovada determinación, regresaron al pueblo, listos para seguir luchando por su futuro.

Bajo la Sombra del RobleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora