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Este capítulo contiene contenido y lenguaje explícito. Si te incomoda, recomiendo saltártelo. De cualquier forma, el inicio y el final estarán marcados con una estrella. ¡Gracias!
Estaba sentada en la encimera, mientras Carlisle cocinaba el almuerzo. Yo ya había acostado a mi hija a dormir la siesta, como todos los días.
Ahora estábamos charlando sobre cosas triviales, mientras él hacía pasta a la boloñesa.
- Y dime, Carlisle, si no estás casado, ¿tienes novia o algún familiar?
- ¿Tan interesada estás en mí? ¿Acaso quieres vivir conmigo?
Lo admito, me sonrojé un poco, aún así me recompuse rápido.
- No me cambies de tema, Carl.
- ¿Carl? Me gusta cómo suena, Sera.
- A mí también me gusta cómo suena, Sera, pero no me olvido de que aún no respondes mi pregunta.
- Respondiendo a tu pregunta, no tengo novia, soy 100% soltero. Tengo una hermana y cinco hijos adoptivos, adolescentes.
- ¡Vaya, adolescentes!... Sí que te gustan los desafíos.
Dije mientras lo miraba terminar la pasta y servir una porción en un plato.
- ¿No vas a comer?
- Comí antes de atenderte.
- Comes temprano. - mencioné mientras me sentaba en un taburete.
- En el hospital, no hay muchos horarios para comer.
- Eso debería ser explotación laboral. - dije mientras cogía un poco de la pasta.
- No hay explotación laboral cuando salvas vidas, Sera. - dijo mientras me observaba llevarme la porción de pasta a la boca.
- Dios, esto está delicioso. - dije mientras soltaba un pequeño gemido de satisfacción, mientras comía.
- Qué bueno que te guste. - dijo mirando cómo volvía a comer
- Con algo tan delicioso como esto, ¿cómo no podría gustarme?
- Gracias por el halago, Sera.
- Bueno, esto está delicioso, pero ¿no crees que una buena pasta necesita un buen vino?