Estoy cansada de chicos tan imbéciles.
En séptimo grado le rogué al profesor ser tu compañero de proyecto de Ciencia, te pedí cinco veces para que nos reuniéramos pero a todas dijiste que no, terminé haciéndolo solo y poniendo tu nombre.
En octavo grado te envié tres cartas para San Valentin, chocolate y rosas, intente ser romántico, pero tu le diste las rosas a alguien mas y tiraste las cartas a la basura.
En noveno grado te pedí bailar conmigo, me dijiste: Si dame cinco minutos tengo que ir al baño. Te esperé dos horas y no volviste.
En décimo grado, compré entradas para ir a ver a tu banda favorita me diste las gracias y te fuiste con un amigo...
Y ahora en décimo primer grado te me confieso por Facebook, donde todos pueden ver, que a veces no son imbéciles los chicos, sino a veces, las chicas.
