Capitulo 3 el castillo

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El lugar era un poco tenebroso por la parte de afuera se podría decir que la belleza de este castillo se encontraba más dentro del mismo que afuera con los comunes, altas paredes de colores un tanto gricaseos y amarronado altas ventanas con cortinas que iban desde el techo hasta el suelo , elena había dejado una carta en casa y se había colado en el carruaje hasta el castillo conmigo

Un hombre extemadamente guapo de ojos azules penetrantes y cabello rubio me recibió en las puertas del castillo custodiado por otros hombres uniformado, no había necesidad siquiera de preguntar por todo el favoritismo de belleza que tenía y sus ropas era más que evidente que se trataba del príncipe heredero, hice una reverencia y sonreí levemente como señal de amabilidad.

- es un placer tenerla acá de nuevo señorita Alana y...-

- mi hermana menor Elena - dije empujando a la rubia un poco hacia adelante para presentarla.- honestamente después de lo ocurrido he decidido traerla no quería sentirme sola en un lugar tan grande, se de antemano que usted se mantiene ocupado con los asuntos de su majestad el rey, espero no haya problema en extender la invitación de esa manera-

- es todo un placer conocerlo su alteza - elena se reverenció más lenta y elegantemente que yo.

- pues solo habíamos preparado una habitación para usted- dijo un poco dudoso

- por supuesto esa habitación se la puede dar a mi hermana y preparar algo rápido y sencillo para mi no tengo ningún problema- dije rápidamente antes de que el se negara a la presencia de elena, el príncipe suspiró hondo y antes de siquiera hablar todos hicieron reverencia a el unísono dando valor a la entrada de la reina consorte inmediatamente mi hermana y yo también nos reverenciamos.

- si es eso lo que usted desea seremos felices en cumplirlo hay otra habitación disponible un poco más sencilla y lejos de las demás pero-

- es más que perfecto mi reina, es un gusto verla de nuevo- ella sonrió y intercambió miradas con su hijo

De cierta forma podía percibir un aura un tanto extraña como si por naturaleza nadie me quisiera aquí algo casi, forzado en todo caso durante los primeros días sentí lo mismo con mi familia y sirvientes aparentemente yo había sido una persona de poco querer.

La habitación que me habían dado era un poco más grande que la de mi casa elegante y con baño propio así que era suficiente, debía desayunar todas las mañanas con la familia real y asistir a los bailes que se acercaban, tomar clases de modales y todo con respecto a una dama y bueno en general creo yo lo básico, a el castillo asistían 18  chicas todas las semanas chicas parte de las familias más importantes del reino las cuales veían clases con los profesores mas importantes obviamente eso era una tradición que sea hacia para que los príncipes pudiesen conocer a más mujeres y tener opciones para casarse, mi personaje en la historia original era la favorita del rey si o si quería que se casara con el heredero pero no podía obligarlo o al menos no quería, ella lucho indefinidamente en sus previas clases en el castillo hasta llamar la atención del príncipe y por eso fue elegida como su prometida

Por amor ?
Por su belleza ?
Por su inteligencia ?

No simplemente el príncipe quería hacer lo suficientemente feliz a su padre como para que no sospechara de su secreto y nada lo iba a ser más feliz que pensar que el se casaría con la hija de uno de sus mejores amigos de infancia el señor charvoski es decir mi papá.

Mi plan ?
Fácil, no intentar enamorar al príncipe para no caer en su trampa, no acercarme no tratar mal a el amante y con el tiempo sería elegida otra chica para ocupar mi puesto y así no tendría que morir.

Las sirvientas del castillo eran bastante y vivían pendiente a cada paso que hacía, mi hermana rápidamente se instaló en el casitillo y pasaba horas y horas del día aprendiendo a pelear con espadas a manos del entrenador personal de los príncipes por supuesto no era esa una conducta muy apropiada para una dama pero no era más que su plan para pasar más tiempo al lado de los príncipes, cosa que para mi sorpresa si le estaba funcionando.

- es que acaso la señorita Alana no le interesa el haber perdido el interés del príncipe? Todo el mundo sabe que es la favorita del rey pero parece serlo del príncipe - un grupo de al menos 5 chicas se encontraba parloteando en los jardines del palacio ahora florecido

- despues de su intento de suicidio no creo que el príncipe si quiera la tenga en cuenta como podría reinar con una reina que al primer problema se quiere ir de este mundo -

- pues si incluso todos los civiles comentan que no sería una buena opción y que el rey solo la tiene acá porque es muy amigo de su padre-

- por supuesto que es esa la razón esa chica no tiene modales ni razones de estar acá acaso no la vieron comiendo en la cena de anoche? Fue el azmereir de la noche parecía no saber siquiera usar los cubiertos-

- a este paso cualquiera de nosotras tenemos más oportunidades de ser la próxima reina de Enlasvea dijo una de ellas mientras sacudía su cabello-

Todas se reían al unísono felices de tan solo imaginar la idea

Mientras ellas reían y se burlaban del como yo perdía ventaja por ser arizca con el príncipe heredaro yo escuchaba todo desde una esquina, si tan solo supieran que tal príncipe no es más que una farsa.

- me parece tan interesante el como ustedes se distraen hablando estupideces mientras el verdadero enemigo está ahí, frente a sus ojos robándoles su única oportunidad de pertenecer a la realeza - con un cabello rubio e inmersamente largo y un vestido blanco como las nubes se acercaba a ellas la hermana del rey.

Las 5 chicas se asustaron de inmediato e hicieron una leve reverencia, la mujer miraba por las inmensas ventanas como elena peleaba a espadas con ambos príncipes a la vez ganándose el respeto y sorpresa de los entrenadores y profesores en el jardín llamando la atención por supuesto de todos.

Las chicas se quedaron mirando la escena y se dieron cuenta de lo que la mujer trataba de decirles, mi hermana por lo tanto con el cabello un tanto desordenado y sudorosa se hallaba en un combate de espadas dos contra una, sus movimientos rápidos y eficaces parecían incluso casi mágicos y su cabello rubio brillaba hermosamente con los rayos del sol, el príncipe heredero roman y el príncipe anya obviamente no estaban dando todo de sí mismo pero mi hermana les estaba dando una pelea asombrosa hasta que entre los dos acorralandola con las dos espadas lograron hacerla tumbar al suelo, el entrenador aplaudió al igual que las demás chicas presentes y profesores

Sangre realHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora