Estaciones contigo.

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Mi corazón estaba en invierno antes de estar contigo.

Todo era frío, era blanco con mucha escarcha y nieve por todos lados en mi cuarto.

Ya estaba acostumbrada al frío, rondaba por las calles cubiertas de nieve, resbaladizas y congelándome hasta las pestañas, pero al llegar a casa, seguía estando frío. Si, me acostumbre al frío.

A veces habían días soleados en mi eterno invierno, pero así como llegaban, se iban ya que siempre habían nubes de por medio y cuando eso pasaba, llegaba mucho más el frío pero no notaba el cambio, solo pasaba, así como pasa de noche a la mañana sin que nos demos de cuenta cuando estamos dormidos.

Nunca pude ver el sol y sentir sus rayos quemándome la cara, ver cómo se derretía la nieve era un sueño, pero nunca lo había visto.

Pero de repente apareció un sol y no se quiso ir.

Conocí al sol, otra vez. Hace tiempo lo conocía, solo que no frecuentábamos, el no me visitaba mucho, no se porque, solo sabía que cuando aparecía, duraba poco tiempo y después volvía el invierno.

Esperaba que esta vez fuera diferente.

El sol se quedó. Me saludaba todas las mañanas, me observaba cuando salía de mi cuarto y me vigilaba, se preocupaba por mi. Empecé a quererlo. Me gustaba la sensación de calor en mi piel, me gustaba sentir calor, me gustaba sentir que quemaba, por dentro y por fuera, sentía sus rayos en mi piel y en mis huesos y no quería que se fuera.

Un día, el sol entró a mi cuarto. Pensé que se iba a volver loco al ver cómo todo estaba cubierto de nieve, estaba avergonzada del desastre que había, pensé que se iba a burlar y se iba a ir, no quería que se fuera cuando apenas lo estaba conociendo nuevamente, pero en vez de hacer eso, sonrió y empezó a brillar como nunca lo había visto hacer.

El sol empezó a derretir toda la nieve, mi sueño se cumplió. Derritió mi cuarto lleno de invierno y dos palabras fueron suficientes para que pasara algo que nunca había visto: la primavera.

Dos palabras hicieron que todas mis flores favoritas que nunca había visto en persona, florecieran en mi cuarto. Estaba tan feliz de escuchar esas dos palabras. Estaba tan feliz de ver la primavera.

Al salir de mi cuarto, me di cuenta que todo a mi al rededor estaba en primavera. Mariposas volando, el polen que da alergia estaba en el aire, los pajaritos cantando, el mundo estaba feliz y yo con el.

El sol no se quiso ir. Y estaba tan feliz.

Pero entonces, conocí al verano.

Nunca había conocido al verano pero no me molestó. Hacía más calor que la primavera pero estaba contenta de no estar en el frío invernal de mi anterior eterno invierno. Lo idialicé. Estaba feliz que el sol me regalara el verano aunque me estuviera muriendo de calor y suplicaba agua. A veces llovía pero era más la sequía. No me importaba. No quería volver al invierno.

El sol y yo... creo que no nos llevamos bien, porque se empezó a alejar de mi. ¿Qué hice mal? ¿Por qué te alejas de mi, sol, si solo te quiero para siempre?

Conocí al otoño.

Las nuevas hojas verdes que apenas estaba empezando a conocer y a querer, se empezaron a poner naranjas, marrones y al final se marchitaron. Las hojas cayéndose de los árboles como mis esperanzas de quedarme con el sol para siempre. A veces hacía una brisa fría pero no entendía que estaba pasando, ahí estaba sol, pero poco a poco se estaba alejando de mi, pero yo no quería que se alejara.

Pero se alejó completamente y me dejó.

No volví a ver el sol mas nunca.

Poco a poco mi cuarto que estaba limpio, pasó de estar lleno de flores, a estar lleno de hojas rotas y flores marchitas del otoño a volver a llenarse de nieve poco a poco. Volvió el frío. Volvió al invierno.

Y yo extrañaba al sol como nunca.

Pero el sol nunca volvió.

Tuve que volver a abrigarme, tuve que volver a acostumbrarme al frío. No lo quería hacer, quería volver a buscar al sol por donde sea, lo buscaba en el mar, en la tierra y hasta donde no debería, lo buscaba pero el sencillamente, no quiso volver a visitarme.

Luego de un tiempo, acepté mi frío y mi invierno. Aprendí que el invierno es bonito, la nieve es bonita, todo blanco y puro era bonito. Aprendí a querer al invierno y lo acepté. Acepté que mi invierno iba a quedarse para siempre.

Pero seguía extrañando al sol, pero, lo extrañaba como un recuerdo, ya no quería que volviera, estaba bien con mi invierno eterno. Sabía que iba a conocer a otro sol que se quedaría para siempre y siempre me haría ver cómo las flores florecen y cómo salen mariposas y vuelan en mi cuarto. Pero no estaba desesperada. Solo estaba esperando. Aun sigo esperando. Y estoy bien donde estoy, en mi invierno eterno.

18/07/2024. 12:05am

the way i lived without you. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora