"El error es creer que existe un antídoto para la incertidumbre"
"El error es creer que existe un antídoto para la incertidumbre."
Entré a mi casa. Mi tía estaba al teléfono, y solo me saludó con un gesto, sin siquiera voltear a verme. No notó a Marth, y mucho menos lo que llevaba entre mis brazos.
—Gracias, realmente no sabría cómo responder a sus preguntas —murmuré, más para mí misma que para ella.
Subimos a mi habitación y cerré la puerta con seguro. Marth se sentó en mi cama, y yo hice lo mismo unos segundos después.
Durante todo el trayecto no le había permitido ver más que un pequeño fragmento. Quité lentamente mi chaqueta, revelando el arco. Marth quedó asombrada por los detalles. Intentó tocarlo, pero al sentir el calor que emanaba, se retractó y optó por observarlo de cerca. Ahora que el brillo no era tan intenso, los intrincados detalles eran visibles: una obra tan perfecta que parecía hecha por manos mágicas.
—¿Hadas? ¿Duendes? —pensé—. No podía ser obra de un humano. Pero si lo era... mis respetos. ¿Sería de algún rico? Quizás solo un adorno.
—¿Meira, lo encontraste en el bosque, verdad? ¿No viste a alguien por ahí? Este arco parece de oro. Lo más probable es que sea de alguien adinerado al que se le cayó. —Marth cruzó los brazos, como esperando que confirmara su teoría.
—Estaba en una grieta. No había nadie cerca —respondí, aunque su mirada indicaba que no estaba del todo convencida.
Un arco normal no tendría ese brillo, ni emitiría ese calor extraño. Quizás era de alguien rico, pero eso no explicaba la sensación de hipnosis que provocaba...
—Bueno… ¿y si lo vendemos? —preguntó de repente, con cara inocente.
—¿¡Qué!? —exclamé, indignada—. ¡Te enseño este increíble arco y sales con eso!
—¡Mujer! Esto es oro puro. ¿No ves esos detalles? Tal vez ganaríamos algo... —admitió, encogiéndose de hombros.
Lo que decía tenía sentido, pero ni loca dejaría ir algo tan especial.
—Tal vez... pero, ¿y si es de un ser mágico? —respondí, dibujando un arcoíris con las manos, como en las caricaturas, que todavía veía.
—Todavía crees en esas historias de fantasía—Se burló de mí, como si ella no siguiera viendo esas caricaturas también.
—Obvio que no, pero no crees que esto tiene algo especial—Le comente, realmente lo sentía así.
Marth comenzó a reírse como loca, copleándome la espalda—Meira solo miro a su amiga con vergüenza—
—Bueno talvez, todavía me voy por la opción del rico—Marth solo se acostó en mi cama, atendió una llamada de sus padres de que sí iba a volver hoy, yo solo me levante y guarde el arco en el armario se veía por abajo el brillo pero serviría, realmente sentía algo en el arco no soy de creer en la magia pero este arco puso en duda eso, el brillo, los detalles, esa especie de hipnosis no sé pero siento que este arco tiene algo especial a mi madre le encantaría esto—Suspiré—
—Eh Marth te vas a ir, mi tía te puede llevar—Dije
—¿Ya me estas echando?, después de esperar horas en el bosque, que mala amiga eres—Se mostró indignada poniendo su mano en el pecho.
—...Eso es que si te vas a quedar, ya te voy preparando el colchón—Marth se comenzó a reír y solo asintió. Era normal que se quedara a dormir aquí, a veces por días. Me preguntó si realmente tenía casa o que, pasaba más aquí que yo, mi tía ya ha bromeado en adoptarla.
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Campo de Astromelia
FantasyApolo dios de tantas cosas aun así rechazando una parte importante de él, pero en su camino encontrará a una chica que lo ayudará en esta travesía. Meira con una vida completamente normal su vida dará un buen giro a encontrarse con un hermoso arco y...