10: Desenlaces y Decisiones

576 65 2
                                        

Freen estaba en Londres, en el hotel donde se había quedado desde su llega a Londres, había hablado con Bright hace unas horas, le hablo a su madre y los padres de Becky explicándoles que ella había viajado a Los Angeles para apoyar a Emma, obvio los Armstrong no estaban muy felices con las noticias, pero la pelinegra las tranquilizo y les dijo que era necesario, tal vez así Becky podría pensar en lo que pasaba, aunque por dentro sabía que podía perderla para siempre, que estaba bien y que no la recordaba, pero no perdía la esperanza que pudiera hacerlo, rodeada del silencio que sólo el bullicio lejano de la ciudad lograba romper. Habían pasado varios días desde que Becky había partido hacia Los Ángeles, y cada segundo que pasaba, Freen sentía que una parte de ella se desprendía lentamente. Miró la fotografía que había sacado días atrás, la única prueba tangible de los momentos que compartieron. Aunque Becky no recordara nada, Freen no podía escapar de la sensación de que su conexión era real, profunda, inquebrantable.

Al otro lado del Atlántico, Becky estaba en la habitación del hotel junto a Emma, mirando un mapa de la ciudad con desesperación. Jenna seguía desaparecida, y las horas parecían esfumarse sin dejar rastro de su paradero. Melissa se unió a ellas, su rostro demacrado por la preocupación. Jenna era como una hermana pequeña para ella, y la incertidumbre la estaba consumiendo.

Mientras trazaban posibles rutas y lugares donde Jenna podría estar, Becky observaba a Emma. Las emociones en el rostro de Emma eran claras, el amor y el miedo se entrelazaban en su expresión. Becky intentó enfocarse en la tarea en cuestión, pero una pequeña voz en su interior no dejaba de insistir en una verdad que no podía negar: Emma aún amaba a Jenna. Y Becky sabía que ella nunca podría ser la persona que Emma necesitaba.

De repente, el teléfono de Becky sonó, rompiendo el tenso silencio de la habitación. Era un mensaje de Freen:

-"Estoy preocupada por ti. No sé si debería haberte dejado ir sola. Estoy aquí si me necesitas."

Becky miró la pantalla por unos segundos antes de responder:

-"Estoy bien. Pero necesito que me digas algo, Freen. ¿Por qué siempre estás ahí para mí, a pesar de todo?"

Freen leyó el mensaje y sintió su corazón acelerarse. Quería decirle la verdad, quería que Becky recordara, pero sabía que no podía forzar esos recuerdos. Aun así, respondió con sinceridad:

-"Porque creo en lo que teníamos, Becky. Y porque te amo, incluso si no lo recuerdas."

Becky sintió un nudo en la garganta al leer esas palabras. Algo dentro de ella se agitó, como un eco de una vida que ya no podía recordar, pero que su corazón no había olvidado. Mientras Emma y Melissa seguían hablando sobre sus próximos pasos, Becky se levantó y salió de la habitación, sintiendo que necesitaba aire.

Caminó por las calles de Los Ángeles, su mente un caos de emociones y pensamientos. No podía seguir ignorando lo que sentía por Freen, esa conexión inexplicable que la llevaba a pensar en ella una y otra vez, incluso cuando no tenía sentido hacerlo. El recuerdo de la mirada de Freen, de la forma en que la había mirado antes de que todo se desmoronara, se colaba en su mente como un susurro persistente.

Cuando regresó al hotel, Emma y Melissa la esperaban con una nueva pista. Jenna había sido vista en una pequeña cafetería a las afueras de la ciudad, sola y desorientada. Sin perder tiempo, las tres se dirigieron al lugar, la urgencia en sus movimientos reflejaba la esperanza de que finalmente la encontrarían.

Cuando llegaron, vieron a Jenna sentada en una mesa apartada, mirando fijamente una taza de café, como si el mundo a su alrededor no existiera. Emma se apresuró hacia ella, su rostro una mezcla de alivio y miedo. Melissa se quedó un poco atrás, permitiendo que Emma tomara la delantera.

Jenna levantó la vista al escuchar el nombre de Emma, y la expresión de sus ojos reveló un abismo de dolor y confusión. Pero también había amor, un amor que Becky reconoció al instante, aunque no conocía a Jenna lo suficiente para entenderlo del todo. Sin embargo, fue en ese momento, al ver la interacción entre Emma y Jenna, que Becky comprendió lo que debía hacer.

Emma necesitaba estar con Jenna. Jenna necesitaba a Emma. Y Becky, aunque le doliera, sabía que no era parte de esa ecuación. Sentía que, de alguna manera, estaba cerrando un ciclo que nunca había comenzado realmente, un ciclo que sólo ahora entendía. Con el corazón pesado pero la mente clara, Becky se despidió en silencio de las dos mujeres, dejándolas a solas en ese pequeño rincón de la ciudad.

Melissa la alcanzó afuera, su preocupación por Jenna momentáneamente reemplazada por una preocupación más general por Becky. -"¿Estás bien?" preguntó, su voz suave.

"Sí," respondió Becky, aunque sabía que no estaba del todo bien. "Necesito volver a casa. Creo que tengo algo que debo resolver."

De vuelta en Londres, Freen seguía luchando con sus propios demonios. Cada día que pasaba sin noticias de Becky era una tortura lenta, una agonía de incertidumbre. No quería ser egoísta, pero cada fibra de su ser deseaba que Becky la recordara, que volviera a ser la persona con la que había compartido tantos momentos. Y, sin embargo, sabía que ese deseo era tan injusto como inevitable.

Cuando el teléfono de Freen vibró con un mensaje, su corazón dio un vuelco. Era Becky:

-"Estoy volviendo a Londres. Creo que es hora de hablar."

Freen cerró los ojos, una mezcla de alivio y temor llenándola. No sabía qué esperaba encontrar cuando Becky volviera, pero sabía que estaba lista para enfrentar lo que viniera. Porque, aunque Becky no recordara, Freen sabía que su amor era real. Y eso, para ella, era suficiente para seguir adelante.

Al final, el camino de Becky no la llevó a una resolución clara ni a respuestas definitivas. Pero la llevó de regreso a Freen, a un lugar donde podía comenzar a sanar, a recordar, y quizás, a amar nuevamente.

PhotographHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora