3. El alcohol y su efecto para el amor

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-¿Que tal?-Pregunte dando vueltas sobre mí misma.

-Son los dos iguales Alissa-Respondió Luca de mala manera-¿Podemos irnos ya?.

-No son iguales, este es más pegado al cuerpo, el otro era más olgado y aún así me hacía una silueta-Frunció más el ceño sin entender nada de lo que le decía-Sharon!-Grite a mi pequeña hermana de 13 años cuando ya no ví más caso en Luca.

-¿Qué?!-Grito de igual manera desde su habitación. Mamá iba a enojarse.

-¿Me ayudas con los vestidos?!

-Sii!-Chillo feliz, no tardó ni 2 minutos en estar en mi habitación-Muestrame-Se sentó en mi cama emocionada por elegir que ponerme.

-Dime que no vas a probartelos de nuevo-Rogo mi hermano, Sharon lo callo.

-Yo también quiero ver-Pidió Elizabeth entrando a mi cuarto.

-Las niñas de 4 no se meten en asuntos de niñas mayores-Mire recriminatoriamente a Sharon al oírla. Siempre le gustaba pelear con Liza.

-Entra Liza, les mostraré a las dos-Les dije para que no peleasen-Este es el primero-Era un vestido negro simple, pegado al cuerpo. Ellas lo miraron atentamente, juzgandolo-Y el otro...-Me metí a mi vestidor cambiándome rápidamente-...Es este-Di una vuelta mostrandoselos. Sus pequeños ojitos cambiaron al instante-¿Cuál les gusta más?-Pregunte ya sabiendo la respuesta.

-Ese-Respondieron al unisono. Reí un poco.

-Sisisi, ese, vámonos-Rodee los ojos ante mi hermano.

-Necesito arreglarme Luca, ya te dije que puedes irte si quieres.

-No voy a dejar que vayas sola-Sonreí. Esas eran sus pequeñas muestras de amor.

Mis hermanas vinieron corriendo hacia mí cuando toqué un rizador para ayudar a terminar de arreglarme.

-Entonces espérame 20 minutos más-Repuse.

Pasaron 30 minutos.

Tal vez un poco más. Más no importaba, ya estábamos yendo a la fiesta. Y estaba totalmente y perfectamente arreglada.

El vestido tenía un escote en V completamente bordado al igual que los ruedos del vestido. Era suelto pero se acentuaba perfectamente a mi silueta, tenía unas medias negras transparentes. Borcegos negros, un par de anillos y collares dorados. Siempre dorado. Mi cabello suelto, labios rojos al igual que mis uñas, y muchísimo perfume.

Estaba perfecta.

-Solo estamos llegando media hora tarde, eres un exagerado-Le dije cuando empezó a quejarse.

-No estamos llegando media hora tarde, me hiciste hacer esperar media hora a alguien-Mis ganas de pelear disminuyeron al escucharlo, al igual que mis pasos.

-Ah...-Fruncí el ceño-¿A quién? A la chica del otro día, pensé que era algo de una noche.

-Yo también-Se paso la mano por el pelo evidentemente frustrado. Doblamos en una esquina pudiendo ver la casa donde era la fiesta.

-No me digas que al fin te enamoraste-Lo sacudí del hombro. Él río.

-Tú te habrás enamorado-Me paso el brazo por los hombros, apretándome-¿Quién es esa tal Zara?-Me quedé callada.

-Ya llegamos-Evadí completamente el tema cuando la música, las luces y los gritos estuvieron frente mío.

Entramos los dos juntos al enorme patio de la aún más enorme casa. Visualice a las chicas yendo hacia ellas, Luca hizo lo mismo caminando hacia su grupo de amigos.

Entre Rosas y Espinas Donde viven las historias. Descúbrelo ahora