Epílogo

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_Habrá capítulos Extra tras el Epílogo según se me vayan ocurriendo. Dando un poco más de Ossian y Lux cada viernes_

Cinco años después

—No sé si realmente esto es buena idea, se supone que da mala suerte — murmuré con nerviosismo, observando su sonrisa tranquila mientras se acomodaba en el sofá de piel.

—No iba a dejar que vinieras sola, Lux — respondió Dyre, intentando tranquilizarme —. Además, se han juntado la mala suerte en nuestra familia y amigos. Solo quedamos tú y yo, y tan solo es un vestido que de todas formas veré en dos días...

Asentí, dándole la razón. Pero no podía evitar sentirme frustrada porque todos habían tenido algún contratiempo que les impidió acompañarme a probarme el vestido de boda antes de la ceremonia. Había llamado a cada uno de mis amigos y a mis padres, pero todos estaban en algún contratiempo que no les dejaba llegar a tiempo. Cuando llamé a Dyre para contarle que tendría que ir sola a comprobar las medidas del vestido, él no dudó en pedirse el día libre para acompañarme. Apreciaba su gesto, aunque la tradición de que el novio no debía ver el vestido antes de la boda me seguía rondando la cabeza.

Dyre notó mi inquietud y, como siempre, trató de suavizar el ambiente.

—Lo curioso es que estamos solos en la tienda — dijo, frunciendo el ceño con una expresión divertida mientras miraba a su alrededor.

Miré en la misma dirección, dándome cuenta de que tenía razón. Las luces cálidas iluminaban el amplio espacio, lleno de trajes y vestidos de gala, pero no había ni un alma a la vista.

—Es más tranquilo así, supongo — me encogí de hombros, tratando de quitarle importancia mientras dejaba mis pertenencias sobre el sofá.

Dyre asintió y me sonrió con esa calma que siempre lograba contagiarme. Sentí una oleada de nerviosismo recorrerme al pensar en el vestido y en lo que representaba. Tomé aire y me giré hacia las cortinas rojas que ocultaban el probador.

—Voy a probármelo — dije, soltando un suspiro antes de sonreírle con nerviosismo.

Dyre notó mi ansiedad y, con un gesto suave, tomó mi mano entre las suyas. Besó mis nudillos con una ternura que me hizo sonrojar.

—Todo saldrá bien, Lux. Te verás hermosa, como siempre — me aseguró, antes de soltarme para que pudiera entrar al probador.

Crucé las cortinas rojas, dejando atrás la seguridad de su presencia. Allí, colgado delicadamente en un maniquí, estaba mi vestido. Me quité la ropa con cuidado, sin apartar los ojos del vestido de novia que colgaba con delicadeza frente a mí. El vestido era de un blanco puro y radiante, con un diseño de línea A que me había cautivado desde el primer momento en que lo vi. A diferencia del estilo Princesa, este no tenía la misma amplitud ni volumen en la parte de las caderas. El vestido se ajustaba estrechamente hasta la cintura, realzando mis curvas con una elegancia sencilla. A partir de ahí, el corte se abría suavemente en una línea triangular que se extendía hasta los pies, recordándome la forma de la letra A.

Era un diseño que lograba el equilibrio perfecto entre lo clásico y lo moderno, ensanchándose de manera gradual sin el dramatismo del estilo Princesa que empezaba a abrirse desde la cintura.

Deslicé el vestido por mi cuerpo y sentí la suavidad del tejido al acomodarse sobre mi piel. Frente al espejo, no pude evitar sonreír. La tela fluida caía con gracia, envolviendo mis piernas y dejando un pequeño rastro en el suelo. La forma en que el vestido se movía me hacía sentir como si estuviera flotando. Mis manos recorrieron el delicado encaje del escote y los finos tirantes que se posaban suavemente sobre mis hombros. Los detalles eran minuciosos, cada uno elaborado con una precisión casi artística.

Mi Presa ||En Físico||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora