CAPITULO 3: LA COMPETENCIA

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"Tengo estos pensamientos en mi cabeza,

no hay manera de olvidar,

me hizo perder el aliento"

Thinking about you by Ariana Grande


Elizabeth

Fragmento recuperado del diario de la
princesa de Morreau.

"Cuando era niña, solía desear ser igual de libre que las mariposas del campo, deseaba poder volar, eso hasta que un día comprendí, de la peor manera, que las mariposas de mi palacio en realidad no eran libres.

Y nunca podrían serlo en un mundo que se empeña en capturarlas por placer propio.

Porque una vez que la mariposa es atrapada, sólo podrá ser libre si su opresor, después de haberla estudiado, decide dejarla en libertad. Aun así, morirían al poco tiempo de ser soltadas a la naturaleza.

¿Por qué lo harían? ¿Qué sentido tendría liberarlas, si en cautiverio pueden sobrevivir mucho más?

Porque aun cuando la muerte esté a la vuelta de la esquina, nadie desearía vivir encerrado en contra de su voluntad. Porque las mariposas desean volar en los campos llenos de flores, no en un espacio pequeño donde solo son utilizadas como objetos de estudio.

Aunque, madre...

Creo que al final mi deseo fue tan fuerte que terminó por hacerse realidad, y ahora yo también era una mariposa encarcelada, esperando y anhelando ser soltada al mundo, sin importarme si la muerte me esperaba en él, yo solo sueño con ser libre."


El sol se filtra por mi ventana, cayendo directo sobre mis párpados cerrados, mi molestia se hace presente debido a la interrupción de mi sueño. El fastidio es tanto que me hace abrir mis ojos y, sin esperarlo, a mi mente viene el recuerdo de aquella noche en el mariposario, lo que me produce un sabor agrio en la garganta.

Llevo todo un maldito mes pensando en esa noche. La necesidad de volverlo se ha vuelto un vicio, tanto así que me acuesto y me despierto pensando en aquellos ojos tormentosos.

No hay un solo segundo en mi día en el que no piense en él.

Tratando de calmarme y con incomodidad me siento en la cama, esperando a que alguna de mis doncellas decida aparecer.  Es cuando el sol está en su punto más alto, que ambas chicas me honran con su presencia; sin embargo, la sonrisa en sus rostros me hace fruncir el ceño.

La castaña trae una bandeja de comida, aunque es Stella quien, con el bulto entre sus pequeñas manos llama mi atención. La punta plateada de la espada que me obsequió mi tío, brilla cuando los rayos del sol la tocan.

Parpadeo con lentitud, tratando de entender que es todo esto.

Mis entrenamientos fueron cancelados hace una semana por órdenes del rey, ya que no querían que en alguno de estos me lastimara y estuviera indispuesta para la competencia, así que sin entender nada, les lanzo una mirada confundida, lo que saca varias carcajadas en mis doncellas.

—Princesa, no me diga que olvidó qué día es hoy —murmura Nera.

—Sinceramente, acabo de despertar, por lo que apenas sé quién soy. —Respondo con ironía.

Nera se mueve dejando la bandeja de comida en mi cama, justo enfrente mío.

—Alteza, hoy es 4 de octubre. El día que se acordó con el rey su evento.

ENTRELAZADOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora