Capitulo 22

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En la amplia habitación de la mansión, los primeros rayos del sol se filtraban a través de las cortinas de lino blanco, iluminando suavemente los muebles elegantes y minimalistas.

Vegas, vestido con una camiseta ligera y pantalones cómodos, estaba agachado junto a la cama, metiendo cuidadosamente ropa en su maleta.

Cada prenda estaba doblada a la perfección, colocada meticulosamente, como si se tratara de un ritual que exigía precisión.

Kinn, por otro lado, estaba de pie junto al armario, eligiendo con calma qué ropa llevar.

A pesar de su porte imponente, había una ternura en la forma en que sus manos acariciaban las camisas, decidiendo cuál sería la adecuada para las cálidas tardes en la playa.

Mientras Kinn escogía su próxima prenda, su mirada se desvió hacia Vegas, observando cómo su omega parecía perdido en sus pensamientos.

Vegas, sin apartar la vista de la maleta, habló con voz tranquila

Kinn, asegúrate de que Kim traiga a Macao lo antes posible. Quiero que todo esté listo antes de que lleguemos a la playa- dijo viendo a su alfa

Kinn, dejando a un lado la camisa que sostenía, se acercó a Vegas con pasos seguros.

Al llegar a su lado, lo tomó suavemente por la cintura, atrayéndolo hacia él con un toque que era a la vez posesivo y cariñoso.

Ya lo hice, amor-murmuró Kinn contra la oreja de Vegas, su voz baja y cargada de promesas-Kim sabe que debe traer a Macao. No te preocupes por eso- dijo viendo mientras disfrutaba del aroma de su Omega

Vegas asintió, relajándose un poco en los brazos de su alfa. Pero antes de que pudiera decir algo más, sintió cómo los labios de Kinn se curvaban en una sonrisa contra su piel.

¿Sabes?- continuó Kinn, su voz tornándose más ronca, cargada de un deseo apenas contenido- cuando estemos en la playa... podríamos hacer un pequeño Kinn- sugirió con coqueta.

La sugerencia hizo que una sonrisa juguetona se dibujara en el rostro de Vegas.

Se giró su rostro lo suficiente para mirar a Kinn, encontrando esos ojos oscuros que tanto adoraba.

Tal vez podríamos- respondió Vegas con un destello de picardía en sus ojos- Pero por ahora, deberíamos concentrarnos en disfrutar de las vacaciones- dijo haciendo sonreír a Kinn

Kinn se inclinó más, apretando con un poco más de firmeza las caderas de Vegas.

No puedo esperar a verte embarazado- susurró, sus palabras teñidas de anhelo mientras su boca descendía, capturando la marca de con un mordisco suave que hizo que el omega soltara un suspiro entrecortado.

Vegas cerró los ojos, deleitándose en la sensación del mordisco que era una mezcla de placer y promesa. Su alfa siempre sabía cómo encender cada fibra de su ser con el menor contacto.

Pero en lugar de responder con palabras, Vegas decidió que un gesto sería más elocuente.

Giró su cuerpo, quedando frente a Kinn, y sin decir nada, se alzó ligeramente sobre las puntas de sus pies para cerrar la distancia entre sus labios.

El beso fue lento, cargado de una mezcla de emociones que iban desde el amor profundo hasta la promesa de momentos aún más íntimos por venir.

Kinn correspondió con la misma intensidad, una de sus manos subiendo por la espalda de Vegas, trazando líneas invisibles sobre la piel que apenas estaba cubierta por la delgada camiseta.

El tiempo parecía detenerse para ellos, como si estuvieran en su propio mundo, aislados de todo lo demás.

Finalmente, Vegas se apartó apenas lo suficiente para respirar, sus ojos todavía cerrados, disfrutando del calor que Kinn le brindaba.

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