Al atravesar un portal místico durante una misión, Rin Okumura, el hijo del mismísimo Satanás, se encuentra en un mundo completamente diferente al suyo: Monster High. Rodeado de adolescentes monstruosos con problemas tan diversos como divertidos, Ri...
Después de su primera clase de música con el Fantasma de la Ópera, Rin sentía una mezcla de curiosidad y ganas de experimentar más. El profesor había sido estricto pero alentador, y Rin no podía dejar de pensar en lo que mencionó sobre encontrar el instrumento adecuado para expresarse. Aunque había probado la guitarra, algo le decía que debía intentar algo diferente.
Mientras caminaba por los pasillos, recordando la variedad de instrumentos que vio en la clase, su atención volvió al violín. Había algo en ese pequeño y elegante instrumento que lo intrigaba. Decidió regresar al aula de música para explorar más por su cuenta.
Al llegar, encontró el aula vacía, con los instrumentos cuidadosamente guardados en su lugar. Se acercó al estante donde descansaban varios violines, y tomó uno con delicadeza. El instrumento era ligero pero sólido, y al tocar las cuerdas con los dedos, un sonido suave resonó en el aire.
"Bueno... supongo que nunca sabré si no lo intento," murmuró para sí mismo.
Siguiendo los pasos que recordaba de las instrucciones del profesor, Rin se colocó el violín bajo la barbilla y ajustó el arco. Al arrastrarlo suavemente por las cuerdas, el sonido que emergió fue áspero e inexperto, pero no desalentador. Había algo cautivador en el instrumento, algo que le transmitía tranquilidad incluso en su torpeza inicial.
Mientras continuaba practicando, ajustando sus movimientos y escuchando cada nota, comenzó a notar cómo el violín tenía un efecto calmante en él. Las tensiones de los días pasados en este nuevo y extraño mundo parecían disiparse con cada intento. No importaba si la melodía era perfecta o no; lo que importaba era el momento, la conexión con el instrumento.
Después de unos minutos, se escuchó un ligero golpeteo en la puerta. Rin giró para ver a Operetta observándolo con una sonrisa curiosa. "Bueno, bueno... Mira quién ha decidido probar las cuerdas," comentó mientras entraba al aula. "¿Qué te parece?"
Rin bajó el arco, un poco avergonzado. "No sé si soy bueno en esto, pero... es diferente. Tranquilo, de alguna manera."
"Eso es el violín para ti," dijo Operetta, acercándose. "Tiene un alma propia, pero también refleja la tuya. Y tranquilo, nadie es un maestro el primer día. Lo importante es que parece que te gusta."
Operetta tomó un violín de otro estante y comenzó a tocar una suave melodía, demostrando cómo las notas podían fluir con gracia y precisión. "Escucha esto y sígueme. No te preocupes si no suena igual."
Rin la observó, fascinado por su habilidad, y trató de imitarla. Aunque sus notas eran más torpes, Operetta lo guiaba con paciencia. Poco a poco, Rin empezó a entender cómo el violín podía ser no solo un instrumento, sino una forma de expresión.
"Eres mejor de lo que crees," dijo Operetta después de unos minutos, su sonrisa alentadora. "Con práctica, podrías tocar algo realmente especial."
Rin sonrió, sintiendo una nueva chispa de confianza. Tal vez el violín no solo sería un instrumento para aprender, sino también una manera de encontrar paz en medio del caos de su vida.
---------Fin del Capitulo---------
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