Let the world burn [Kookv] [1]

4.3K 276 27
                                        

Una parte de su fuego
lo lleva en el rojo de su pelo y
otra en sus flamantes ojos cuando hace
todo arder.
J.K.

Una guerra entre humanos y Poseedores se dio paso hace un poco más de dos décadas

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Una guerra entre humanos y Poseedores se dio paso hace un poco más de dos décadas. Una batalla en donde aquellos que no habían sido bendecidos con los poderes elementales de la naturaleza, buscaban exterminar y dominar sobre aquellos que sí.

No era secreto que los humanos eran una raza qué buscaba tener el poder constantemente, y muchas de esas veces no importaba sobre quién tuvieran que pasar para conseguirlo. Por eso, no se llevaron la mano al pecho ni derramaron una sola lagrima cuando, con ayuda de un gas inventado por ellos mismos, lograron suprimir los poderes de los Poseedores, para así, tener camino libre a tomar sus casas, aldeas y pueblos.

Con lo que no contaban los humanos, es que siempre había algo que nunca podrían controlar, ni permitirse pasar sobre ello. La naturaleza. La madre de todo, incluso de ellos mismos.

La madre naturaleza no tolero el comportamiento humano cuando empezaron a asesinar y torturar aquellos hijos que ella misma había bendecido para que llevarán una parte de si, para el beneficio del mundo. Y su manera más letal de demostrar su ira fue privando a los humanos de todo aquello que ella les daba, y lo mismo que los mantenía con vida.

Los alimentos, el agua y el fuego. La gran mayoría de los huertos humanos se secaron, los ríos y lagunas fueron los siguientes, y por último el fuego, el cual fue prohibido de presentarse frente aquellos que tanto daño estaban haciendo. Así fue como poco a poco, los batallones humanos empezaron a perecer, siendo carentes de agua y comida, pasando sed por las calurosas y resplandecientes tardes, y frío por las oscuras noches.

Perdieron ventaja. Fue cuando los batallones de los Poseedores avanzaron, logrando recuperar el poder de aquellos pueblos que habían sido esclavizados por humanos sin corazón.

El Rey Jeon batallo con sudor y dolor en varios encuentros, siendo seguido por un fuerte grupo de soldados, ganando así todos los enfrentamientos que se les pusieron en frente. Fue justamente cuando se dirigían hacia su próxima y última tierra de batalla, dispuestos a triunfar una vez más, que frente a ellos se presentó una imagen que los dejo sin habla por varios segundos.

La aldea que tenían que librar de las garras humanas ardía en fuertes llamas rojas cuando llegaron. Varias de las casas eran consumidas ferosmente por el fuego que parecía no tener pensado acabar jamás, y es que aquellas llamas eran las más flamantes y fuertes que nunca uno de ellos haya visto. Pero aquello no fue lo que los dejo paralizados. La razón de tal cosa fue ver a un pequeño niño de no más de 4 años parado en medio del caos, su cabello brillaba en un fuerte tono rojo, al igual que sus ojos que parecían estar consumidos por el mismo fervor que las llamas.

Cuando un Poseedor nacía, sus ojos brillaban en el color de su elemento las primeras dos semanas de su nacimiento. Si se poseía el elemento del agua, un celeste cristalino hacia brillar sus ojos cual estrella. El elemento de la tierra los hacía brillar en un verde esmeralda qué hipnotizada tal cual aquellos paisajes naturales. El elemento del aire se presentaba gris, abrazador, como aquellos tornados que arrasaban con todo a su paso. Y por último, el fuego brillaba en un rojo flamante; bello, único, pero sobre todo, peligroso.

BelieveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora