Do you believe?
En este lugar podrás explorar varios mundos en donde se envuelven tus ships favoritos. Desde un mundo donde Taehyung y Jungkook se odian a muerte pero terminan en la misma cama, hasta un mundo donde Yoongi es perseguido por un Jimin...
Estoy ardiendo en llamas por tu amor. Y haría arder a todos solo por tenerte a mi lado para siempre.
TH.
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Cuando las cosas aparentan estar bien, es cuando significa que una tormenta de problemas esta por llegar. Jungkook era consiente de ello, por lo cual no fue una sorpresa cuando las protestas para que dejara el trono volvieron a surgir, esta vez eran menos los que lo exigían, pero aquello solo hacía que fueran más letales.
Habían llegado cartas con amenazas de muerte si es que Jungkook no cedía su puesto a alguien que sí fuera Poseedor. En ellas se mencionaban cosas tan atrozes y espeluznantes que Taehyung ni siquiera dudo un segundo antes de quemar esas cartas en un fuego brillante y abrazador, muy diferente a aquel que se presentaba cuando le mostraba trucos a Jungkook. Este era más fuerte y peligroso, ardía como ninguna otra flama en el mundo.
—El castigo para este tipo de actos es la delimitacion de su elemento, Jungkook—hablo Taehyung más que molesto por las amenazas de muerte que habían sido enviadas.
Jungkook suspiro, dejándose caer por completo sobre su asiento. Todo aquel tema lo tenía bastante estresado, y podía imaginarse lo que Taehyung sentía ante aquello también. Estaba muy al tanto de las medidas a tomar en caso de amenazas de muerte, pero consideraba que eran solo eso, amenazas. Además, el hacer aquello podía traer consecuencias más graves, y no estaba dispuesta a avivar aquella llama que debía ser apagada lo antes posible.
—Sí hago eso, su repudio hacia mi crecerá—expreso tan solo viendo como la expresión de desacuerdo en Taehyung crecía.
—¿Entonces qué? ¿No vas a hacer nada? —preguntó incrédulo.
Si había algo con lo que Taehyung no estaba dispuesto a jugar, ni siquiera un poco, era la salud y seguridad de Jungkook. El siempre estaría ahí para asegurarse de que no le pasara nada, aún si tuviera que ir en contra de los suyos, por eso era que no se llevaba la mano al pecho al recordar lo que se debía de hacer en ese tipo de casos. Mientras Jungkook entrara en aquellas cartas, jamás pensaría en nada más que la seguridad del azabache.
—Sé lo que hago, Taehyung—aseguro, sin lograr convecer ni un poco al pelirrojo—. No tienes de que preocuparte.
—Pero-
La puerta fue tocada, callando las siguientes protestas de Taehyung. Se cruzo de brazos esperando a que Jungkook atendiera al llamado de la puerta para luego volver a discutir sobre aquel asunto, que para él, no era algo que se debía tomar a la ligera. Y es que aquello no estaba bien, protestas y demás eran un cosa ¿pero amenazas de muerte? Taehyung definitivamente no iba a permitir ese tipo de atrocidades contra Jungkook.
—Adelante—indicó Jungkook hacia la persona que había tocado.
Un guardia abrió la puerta ingresando y realizando una reverencia ante su Rey antes de hablar.