II

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– Una noche tranquila – Dijo un joven pelinegro, llevaba una sotana indicando su cargo en aquella iglesia, a sus espaldas estaban los 2 Subarus, ambos servant miraban a su maestro.

Uno con aburrimiento y el otro duda.

– ¿Como les fue? - Preguntó él joven, mientras el servant con vestimenta de caballero se acercaba a su maestro con pasos suaves, la voz de su contra parte llamo la atención de ambos.

– Caster y Saber han sido localizados con éxito, les informamos sobre la reunión que planeas hacer – El arzobispo se acerco de forma rápida a su maestro, el caballero fue advertido tomando el mango de su arma. – Cálmate, falso héroe, solo quiero hablar con él.

– Esa distancia esta bien, no tienes por que dar un paso mas.

El frio de la batalla inundo la oficina, antes de que un desastre se desatara el joven volteo a verlos.

– Cálmense por favor, la iglesia no es un lugar para pelear – El joven se acerco a ambos sirvientes que parecía estar a punto de saltar como gatos. – Mejor tenemos que prepararnos para encontrar a los demás.

– Solo falta encontrar a Berserker y Asassin – El arzobispo desvió la mirada de su contra parte – Yo puedo encargarme de esto, el idiota delante mio puede quedarse contigo.

– Eres un maldito Arzobispo, tus insultos no significan nada para mi, lunático. – El caballero retrocedió en sus pasos, dio una mirada de asco a su contra parte antes de desaparecer en motas de luces.

– Como sea, yo hare el trabajo maestro, se donde aparecerán ambos servant, con sus maestros incluidos.

– ¿Estas seguro?.

– Mentirte no me sirve de nada.

– Maldito mentiroso – la voz del caballero se escucho en el cuarto, aun seguía presente apesar de estar en su forma astral – Cualquier cosa que un arzobispo pronuncie debe ser mentira, yo cumpliré la tarea de encontrar a esos 2.

– Ni si quiera sabes donde están.

– Como si fuera difícil.

– Basta – los sellos de comandos amenazaron en actuar, ambos servant guardaron silencio ante su maestro – Ambos irán la misión, así como ambos encontraron a Saber y Caster.

– ¿Otra vez? – Preguntó el arzobispo enojado.

– Otra vez – el pelinegro salio de la oficina sin mirar atrás dejando a ambos solo.

– “Ese maldito niño, ¡¿quien se cree para darme ordenes a mi?!”.

– Casi puedo escuchar tus pensamientos lunático.

– Eres un caballero, ¿no te avergüenza seguir las ordenes de un niño? – El ojirojo le habla nada, solo escucho un suspiro burlón de parte de su contra parte.

– No hay nada de malo con obedecerlo, sus razones son buenas.

– Basura.

No hubo mas palabras el resto de la noche.

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Dalian observaba los patos en un lago, el peli castaño les dio un pedazo de su crepa la cual fue devorada antes de tocar el suelo.

– ¿Que te parece? – Dalian llamó a su servant, el rubio de ojos azules se acerco donde su maestro, llevaba una crepa también en su mano y en la otra una bolsa de donas – ¿No son bonitos?.

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⏰ Última actualización: Oct 05, 2024 ⏰

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