Liam jugaba con los cochecitos en la sala. Cuando su papá hablaba por teléfono, no podía interrumpirlo.
Suspiro tirándose sobre la alfombra de brazos y pies extendidos en forma de estrella, mirando al techo.
— Entienda. No puedo hacer más por usted, adelante, haga lo que crea conveniente, no aceptaremos inversiones de su empresa a la nuestra.
Colgó la llamada, dejando su móvil sobre el buró para ir a la sala, dónde encontró a su hijo tirado en la alfombra mirando al techo.
— Liam, ¿No te has cambiado? Vamos tarde a casa de tus tíos.
— Ya voy, ya voy.
Suspiro al ver cómo su hijo se levantaba con pesadez caminando a tomar su ropa que estaba sobre un sillón, no le costaría cambiarse.
Daniel y Lando los habían invitado a una pequeña comida en celebración a la racha de trabajo que había tenido Lando durante todo el mes, tal vez era abogado civil pero era uno bastante bueno con lo que atendía y claro no era la única noticia, también ansiaban festejar pues serían padres por tercera vez. Los Ricciardo siempre celebraban las pequeñas cosas en grande, no lo entendía pero eran una familia alegre y divertida. A Daniel lo conoció durante la preparatoria y a Lando poco después en la universidad cuando el mismo Daniel se lo presento.
— ¿Ya estás listo?
Cuestionó Max al ver que Liam aún no se ponía lo zapatos, no le gustaba llegar tarde.
Las pequeñas manos del niño estaban haciendo el esfuerzo por atar sus agujetas mientras su espeso y rubio cabello estaba desordenado. Max, se veía impaciente. Había cierto contraste con el menor pues el cabello del adulto lucía cuidadosamente arreglado, su ropa, como siempre, impecable.
— Ven aquí.
Se hinco para ayudarle a cepillar el cabello. El niño rechisto más y dejo que su padre le ayudará, poco después partieron a la casa de sus tíos.
En la casa de los Ricciardo.
Daniel sacaba el asador, una carne asada no iba mal con el clima. Lando arreglaba unas mesas mientras sus hijos jugaban en el patio.
— ¡Sonrisas! ¿Avisaste a Carlos?
Pregunto a su esposo, Carlos era buen amigo de Lando, tenían buenas migas desde hacía años.
— Si, si lo invite.
Respondió con calma Daniel, cuando el timbre de casa sonó los niños corrieron a la puerta seguramente su tío Max y Liam habían llegado.
— ¡Liam! ¡Tío Max!
Grito emocionada Michelle al verlos, saludando con un abrazo y una sonrisa, la misma sonrisa de Daniel, pensó Max. Se adentro en la casa de sus amigos, dejando que su hijo se fuera a jugar con los otros dos niños. Llevaba con el una bolsa, pasando al patio y encontrando a sus amigos ahí.
— Mira nada más. Cada vez que vienes te haces más viejo. Consigue una novia o novio ya Max.
Se acercó con una sonrisa, Daniel, como siempre tan gracioso y sarcástico. Le dió un abrazo amistoso y una palmada en la espalda, guiandolo al asador.
— ¿Llegó Max?
Lando se asomo un poco, viendo que si, ya había llegado.
— Buenas tardes Lando. Hey, felicidades por tu racha de trabajo y por el bebe en camino, te he traído un presente.
Mostró la bolsa, Lando camino hasta donde estaba tomando ese regalo, agradeció amablemente mientras lo llevaba a una de las mesas, lo saco y era una botella de un buen vino, nuevamente le agradeció al de ojos azules, aunque el no podría tomar.
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Find a Mom
FanfictionLiam Verstappen, nunca se vio en la necesidad de tener una mamá, hasta cierto día cuando se percata de que es el único niño sin una madre (al menos en su escuela) y anhela encontrar a alguien que sea su nueva mamá. Así que elaborando un pequeño plan...
