Historia 1: No te vayas...
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1
El sol entraba por las aberturas que tenía la ventana y que habían sido dificil cerrar. Iluminaba profundamente la habitación, haciendo que todo tuviera sombra. Comencé a abrir mis ojos uno por uno, primero el izquierdo y luego el derecho. Y observé el interior. Estaba rodeada de cuatro paredes blancas, hechada en una cama, con algunas ventanas a la derecha, un armario al frente y dos mesitas de noche a mi costado.
Me giré para mover un poco mi cuerpo, y entonces encontré la figura de un hombre duermiendo a mi lado. Un chico que conocía perfectamente. Mi mirada bajó hasta su pecho y este, estaba desnudo. Mi mirada siguió bajando hasta su pelvis. Esta estaba tapada con una sábana blanca. Lo miré por unos segundos y entonces abrió sus ojos. Me miró fijamente y sonrió.
—Hola, preciosa—saludó
—Hola...
—¿Cómo amaneciste hoy?—Me miraba atentamente esperando una respuesta.
—Muy bien, ¿se puede saber por qué mitad de tu cuerpo está desnuda?—Tenía curiosidad y para ser sincera no recordaba nada.
—¿Enserio no recuerdas?—Su voz esta vez sonó ronca, y al ver mi cara de duda, rió.
—¿Qué?—pregunté yo. Y bufé.
—Anoche, tuvimos sexo.
Mis pupilas se dilataron, y me puse roja. A veces era raro pensar que él era muy directo. Él sabía que causaba ese efecto en mí, me exitaba. Él volvió a reir suavemente. Amaba su risa. Sus ojos, la manera en la que me miraba. Amaba todo de él.
—¿Por qué lo dices de esa manera?—Logré pronunciar.
—¿Cómo? Diciendo... ¿Sexo?—Resaltó la úlima palabra con la intención de fastidiarme.
—Te odio...—musité y reí, sintiendo que la sangre subía a mis mejillas.
No solo era por la palabra, sino porque en parte había empezado a recordar algunas cosas sobre anoche. Como por ejemplo: Los sonidos de la cama, gemidos, su errección, mis gritos, mi excitación. Y luego sus caricias, sus susurros, y los "te amo" que decía cerca a mi oído.
Mi teléfono sonó y rápidamente corté las miraditas que habíamos mantenido. Era un mensaje de mi mamá. Por lo que se veía parecía muy preocupada, preguntaba si había dormido bien, en donde estaba y con quien; que si no regresaba de inmediato saldría a buscarme. Rodeé los ojos y apagué el teléfono.
—Tengo que irme—le dije. Me miró y asintió.
—Puedes ducharte, si quieres.
—Vale. Ahora voy.
Su baño estaba afuera de la habitación, justo al lado. Por lo que me exponía a que alguien de su familia me viera, solo rogaba que no estuviera nadie. Comenzó a seguirme con la mirada desde que me levanté de la cama hasta ponerme los zapatos y dirigirme a la puerta. Lo miré con diversión y pronuncié un: ¿qué? con mi boca.
Él se rió nuevamente y me lanzó una almohada que logré atrapar justo antes de que caiga en mi cara, reí y se la lancé de nuevo. Esta vez acerté con mi tiro al blanco. Y le logré dar en su cabeza. Y así, esto se convirtió en una pelea de almohadas. Entre risas, tiros, y miradas de victoria y diversión, me logró agarrar del brazo y tirar de mí. Caí justo en su pecho, quedando él boca arriba y yo boca abajo. Sentí su miembro entre mis piernas, y me puse roja de nuevo. Todo este tema era nuevo para mí. Ups... Nuestros labios se acercaron lentamente y poco a poco fueron tocándose, fue un beso primero, suave y lento, y luego comenzamos a succionarnos por completo. Su lengua y la mía tocándose. Mis manos se enredaron en su cabello desordenado y negro. Comenzamos a curvarnos y nuevamente, nuestra ropa interior fue sobrando.
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Historias cortas de amor (+18)| Anxnima| Capítulos de 30 min.
Cerita PendekHice este libro con dos propósitos para ustedes: 1-. Para los fanáticos del romance. 2-. Para los que odian las historias largas. Y aman las cortas. Este libro contiene en cada capítulo una historias diferente que puede durar: 10, 20, 30 min. Con el...