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—Planificando el día en que se supone que todo iba a estar bien. Pero tu tenias otros planes.

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Domingo a las 7:30 am.

Como rara vez me levante temprano para ir a desayunar, ya que al medio día tenia un compromiso con el novio de alice. Mateo, un buen chico, muy guapo y detallista.

—¿Hoy vas a salir con alice y alejandra? —me pregunto mi mamá.

—Si. —le conteste. Le tenía que mentir que iba a salir con ellas, por que si el decía que iba con un chico no me dejaría ir.

—Estabien. Desayuna, te bañas y te vas. —me contestó mientras ponía mi plato de comida en la mesa.

—Ok.

Después de hacer todo lo que mi madre me dijo, me aliste para salir con mateo.

Como a las 11:45 am salí de mi casa rumbo a encontrarme con el chico.

Habíamos quedado en un parque cerca del centro de la ciudad así que como vivía algo cerca de ahí no me quedaba tan lejos.

Al llegar a la primera que me encontré fue a mi otra amiga. Alejandra, una chica bajita de cabello corto, muy bonita. Al igual que elena ella y yo no conocimos en primero de secundaria.

—¡Mariana! —me saludo con entusiasmo, ella igual estaba ahí para ayudarnos a mateo y a mi a planificar una sorpresa para mi muñeca.

—Hola ale. ¿Como estas? —le pregunte mientras la saludaba con un abrazo.

—Bien y tu mujer.

—Bien gracias. ¿Donde esta el idiota de mateo? —pregunte ya no no miraba por ningún lado a ese pendejo.

—Aquí estoy. —contesto pareciendo detrás de mi.

—¡carajo! —insulte por el susto y me puse la mano en el corazón. —idiota no me asustes así.

—Ok...—dijo serio.

—Bueno a lo que venimos. —alejandra se sentó en un banco que estaba por ahí y nosotros nos sentamos a la par de ella.

—Bueno no falta mucho para el 15 de octubre...—dije mientras sacaba una libreta de mi mochila junto con un lápiz.

—Ya lo sabemos. Faltan dos semana. —agrego mateo.

—Mm-m ¿y que es lo que le vamos hacer?

—Yo digo que una fiesta solo de amigos y unos familiares de ella.—agrege miéntras anotaba ideas para el cumpleaños de mi muñeca. No faltaba mucho para que llegara ese día.

—A ella no le gustan las fiestas si. —me contestó Alejandra. Ella tenía razón a elena no le gustaban las fiestas de cumpleaños. Pero este sería diferente. La haríamos solo con las personas que a ella le agradaban.

—La podemos hacer solo con gente que si le cae bien a ella. —propuso mateo.

—Buena idea.

Después de unos cuantos minutos debatiendo la decoración, los regalos, la música y la hora de la fiesta. Llegamos a un acuerdo. De la decoración me encargaría yo, las invitaciones las aria Alejandra y de la música se encargaría mateo.

—¿y como la vamos a llevar a el lugar que rentamos?

—muy simple mi quería Alejandra. Le vamos a mandar un mensaje de urgencia y cuanto ella lo vea irá corriendo. —dije con orgullo y confianza.

—Ok.

Me despedí de lo chicos. Caminaba por la banqueta de la calle, pensando en muchas cosas sobre la fiesta, tareas y sobre la graduación que ya se acercaba.

𝓟𝓡𝓞𝓜𝓔𝓢𝓐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora