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—no quería creer que eso sucedería, pero al final si paso.

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Ya habían pasado 3 días desde ese "sueño" o más bien pesadilla. En esos tres días el sueño se repetía cada noche, sin dejarme dormir.

Ya estaba harta.

El lunes le conte a alice lo que soñé y me dijo que solo eran locuras de mi cabeza, tal vez lo era.

Esa noche pedí permiso para ir a una fiesta junto con mi muñeca. A la cual si la dejaron ir ya que su padre no estaría en casa por 3 días gracias a su trabajo.

Caminábamos por los pasillos de la secundaria, criticabamos a cualquier persona que nos cayera muy mal o simplemente hiciera algo que nos pareciera criticable.

Antes de que tocaran el final del descanso fuimos al baño.

Al llegar al baño de mujeres notamos que no había nadie. Alice entró a un cubículo de los baños y con sinceridad le dije:

—Muñeca si me muero más antes que tu. A tu hija ponele un nombre que te recuerde a mi. —dije con sinceridad. Ya que uní no sabe cuando será que le llegue el día de morir.

—¿Como crees que le voy a poner estúpida a mi hija? Estas loca.

Me ofendió bien feo.

—Oye, esto es serio...

—Bueno, bueno. No te enojes solo bromeaba. —me dijo entre risas burlonas.

—jaja. —reí a duras penas. —me prometes que si lo aras.

—Mariana. No sabes si voy hacer yo quien se muera primero, pero si es el caso que tu te vayas al infierno, te prometo que le voy a poner un nombre a mi futura hija o hijo que me recuerde a ti. —su vos me hizo sentir confiada. Ella prometió que así sería y espero que cumpla su palabra.

—Aya te voy a esperar en el infierno. —dije con sarcasmo obviamente.

—No se te ocurra jalarme lo pies en la noche. —bromeo.

—Gracias por la idea. —agrege entre risas asta que ella me dio un golpe en el hombro y me tuve que disculpar.

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Al final del día ahí estábamos alice y yo en una discoteca que restaron los presidentes de grupo, para hacer una mini fiesta, "sin alcohol" pero como todos adolescentes nos valió un cuarto esa regla y que nos tomamos uno que otro trago.

Yo no soy mucho de tomar alcohol más bien nunca e tomado asta ahora. Pero alice, alice es un caso con el alcohol.

En ese ámbito yo soy su voz de la razón para que no se emborrache.

Mirábamos a nuestros compañeros hablar, divertirse y bailar.

Mateo saco a bailar a su novia claramente y pues yo grababa su baile en silencio ya que si alice me descubría me mataría.

Veía a mi muñeca sonreír y divertirse junto a su novio. A pesar de que yo estaba sola, sin novio. Nunca me importo eso, con tal detenerla a ella ami lado, nada más me importaba.

Pero la paz en mi cabeza duró muy poco.

En mi mete circulaba de nuevo ese sueño. Mierda, quería disfrutar del momento, de ver a todos bailando felizmente, de mirar a alice "feliz".

No iba a permitir que mis pensamientos intrusivos me arruinaran la fiesta.

Así que decidí bailar sola, pero para mi sorpresa un chico, muy lindo llamado Alex me preguntó si quería bailar con el, y yo con tal de dejar de pensar en esa pesadilla acepte.

𝓟𝓡𝓞𝓜𝓔𝓢𝓐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora