2

65 13 12
                                    


Chuuya Nakahara era un chico de 15 años que había comenzado su último año de secundaria.

Vivía una vida decente, sin muchos lujos pero lo suficiente para que no le falte nada.
Era el pequeño de tres hermanos, Paul y Kouyou, y solo tenía a su madre como figura paterna.

Era un excelente estudiante, con notas sobresalientes y buenas habilidades en Lengua y Plástica. Pero su defecto como estudiante era su conducta.

Constantemente se encontraba en la Jefatura de Estudios por sus usuales peleas. Cada semana tenía como mínimo 2 peleas.

¿Y la razón de ello? Su altura y el color de su cabello, y el hecho de que tiene muy poca paciencia no ayudaba absolutamente en nada. A la mínima que veía que alguien cuchicheaba a sus espaldas o se reía en sus narices ya iba a encararle.

Eso le llevó a tener muy mala reputación entre los estudiantes e incluso profesores.

Por ello, el Equipo Directivo y todos sus profesores decidieron transferirlo de instituto a mediados de octubre para hacerle cambiar de ambiente y compañías.

Y aquí se encontraba.

En su primer día de clases en su nuevo instituto.

Agarraba las asas de su maleta con nervios mientras miraba a su alrededor. Notó como varios estudiantes lo miraban, seguramente porque llevaba el uniforme de su anterior instituto (desgraciadamente no encontraron uniformes de su talla y lo tuvieron que mandar a pedir...), pero no le importaba en lo más mínimo. Ahora mismo solo quería demostrar a los profesores que decidieron transferirlo de instituto que podía cambiar y que dejaría de ser "El Pelirrojo Enanojón".

Por su transferencia, su hermana Kouyou también tuvo que cambiarse de instituto, cosa que le hacía sentir algo culpable ya que ella también tenía amigos que tuvo que dejar de ver a diario por su culpa.

—Tranquilo, seguro que todo irá bien, Chuuya. Tú céntrate en tus clases e intenta ponerte al día, ¿okay? —Le dice su hermana Kouyou, una chica de 17 años que iba a 2°ndo de bachillerato.

—Okay...tengo que ir a 4°to C no? —Pregunta nervioso. Lo que menos quería ahora era hacer el ridículo confundiéndose de clase el primer día.

—Si, tonto. Venga, ve ya. ¡Buena suerte! —Seguido de eso le revolvió el cabello, haciendo que Chuuya arrugara la nariz.

—Si, si. Igualmente, Ane-san —Contesta arreglándose el cabello.

Y así, ambos hermanos se separaron en caminos diferentes.

Al entrar a clase, observó a su alrededor varios alumnos hablando y riendo. Muchos de ellos comenzaron a murmurar al ver al pelirrojo.
Tuvo la suerte y alivio de que tras de él llegó el supuesto tutor de su nueva aula, quién parecía agradable.

Tras una vergonzosa presentación, donde sintió los ojos de todo el mundo en él, le mandaron a sentarse junto a un chico pelirrojo con una característica tirita en el puente de la nariz, quien se presentó como Tachihara.
Resultó ser un chico amable y demasiado hablador, que terminó invitándole a almorzar con sus dos amigos: Akutagawa, que también estaba en su clase, y la hermana de este, Gin, quien estaba en un curso menor que ellos.

Menos mal ya tiene con quien hablar.

La hora del recreo llegó, y Chuuya quiso ir a explorar las instalaciones del instituto después de almorzar con Tachihara y sus amigos.

El instituto era grande y bonito, paredes blancas con beige que lo hacía ver más cálido y acogedor. La biblioteca de este era tranquila y con estanterías repletas de libros sobre temas variados.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Oct 26, 2024 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

El Arte Del Amor (Soukoku)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora