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Estoy sentada en la penumbra, preguntando al vacío la misma pregunta de siempre, ¿Por qué?
Pero no hay respuesta, nunca la hay.
La soledad es tan densa que me cubre con su pesado manto.
Mi alma se desgarra.
Su recuerdo me atormenta.
¿Su voz?
No hay voz, solo silencio. Un silencio tan ruidoso que parece burlarse de mi agonía. 
Estoy cansada, pero tu recuerdo no me permite avanzar, olvidar, porque al cerrar los ojos, mis sueños pronuncian tu nombre.

- Yadira Rosendo.

El arte de la escrituraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora