Una historia que nos traerá de todo un poco, sin embargo me tomo la libertad de recordarles lo mismo que ya lo hice en mis otras historias de vampiros, esto es Fantasía, así que sin importar lo que hayan leído por allí acerca de los vampiros, Estos...
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Sahara es una vampira que apareció hace relativamente poco tiempo, Yibo no la conoce pero últimamente siempre está junto a la reina, ella es una vampira muy poderosa y con incontables habilidades que ha conseguido a través de sus quinientos años de vida, aun así hay cosas sobre Akira que desconoce.
Esta allí con un único fin y al parecer ha logrado engañar a los que la rodean, una noche silenciosa en donde se asegura que Yibo este solo, se cuela en su habitación.
Yibo: ¿Qué haces aquí?
Sahara: sshhh te ayudare a escapar, tu hermano quiere verte
Yibo: ¿escapar de qué?
Sahara: no me corresponde a mí contártelo, tendrás que confiar en mí si quieres curarte
Yibo: ¿quieres decir que Kenji está vivo?
Sahara: soy una vieja amiga de Liu, lamento no poder darte noticias sobre Kenji, nadie sabe nada de su paradero entre los clanes
Yibo: ¿Liu está vivo? no tengo fuerzas
Sahara: Liu me hablo de un pasaje secreto, te ayudare ¿iras?
Yibo: si
Sahara: entonces tenemos que marcharnos ahora mismo
La vampira posee una fuerza que Yibo no puede más que envidiar, es arrastrado por ella a través de un pasaje que le parece interminable y oscuro, como vampiros la oscuridad no es un problema pero para un vampiro enfermo lo es.
Sahara planea llevarlo cerca de un hospital que conoce donde hay un banco de sangre, ahora es lo que Yibo necesita con urgencia, usando un auto robado llegan al lugar, aún falta algunas horas para que amanezca y por suerte no esta tan concurrido.
Sahara: no te muevas de aquí
Yibo asiente pero tan pronto ella se va, sale del auto casi arrastrándose, eres un patético intento de vampiro, se burla de sí mismo, está demasiado débil para controlar su cuerpo, sus garras están fuera, sus colmillos también y sus ojos de un color rojo intenso casi violeta.
Se queda junto al auto, en el suelo, agoniza y cree que si Sahara le mintió, morirá allí mismo.
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