Sus heridas son graves -dijo Singed mientras ataba a Jinx en una camilla-
Crees que no lo veo -te mira con enojo- todo es tu culpa, debiste protegerla
Tu no dijiste nada solo desviaste la mirada
Creo que puedo salvarla, pero será un proceso... Difícil -dijo Singed- a veces la muerte es misericordia
Ella puede soportarlo -dijiste mientras agarrabas la mano de Jinx-
Y antes de empezar, díganme algo -dijo mientras golpeaba la punta de una jeringa- ¿Soportarían perderla?
!Ella no va a morir! -acaricias su mejilla- no puede morir
-Jinx empieza a toser- !Jinx! -se acerca a ella- no puede morir, doctor -le da un beso en la frente-
Comprendo -mueve una silla- por favor, comprendan que esto lo hago por su cordura -se acerca a Silco y le inyecta algo en el cuello haciendo que quede inconsciente y lo sienta en una silla- yo también tuve una hija
¿Que estas hiciste? -dijiste-
No podrás soportar ver esto -agarra una jeringa con brillo- debes irte
No voy a irme -dijiste poniéndote enfrente de Singed-
Ella te encontrará -dijo Singed-
¿Cómo estás tan seguro? -Dijiste-
Ví como la miras -camina hacía Jinx- creeme, irá por ti
-miras a Jinx- está bien -le das un beso en la mejilla-
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Un hombre pequeño y peludo caminaba por las calles de Zaun, dónde sea que mirara, había violencia y gente adicta por el brillo
Luego de caminar por un rato, el pequeño hombre se sienta y ve a una niña, la niña se le acerca y le da unas tuercas y el las convierte en un trompo
En eso viene la madre de la niña y se la lleva, dejando al hombre solo
Está un poco lejos de casa consejal Heimerdinger -dijiste mientras te sientas al lado de el-
-Suspira- solo soy, Heimerdinger, ahora
Ya entiendo... -estrechas tu mano con la de Heimerdinger- es un gusto conocerlo, Soy Tn
El gusto es mío, muchacho -dijo Heimerdinger-
¿Que está haciendo por aquí? -Dijiste-
Quise ofrecer mi ayuda a los ciudadanos del distrito, pero -se levanta y empieza a caminar- parece que soy indeseable -dijo con una sonrisa-
-Ries un poco y lo sigues- si, es normal por aquí, pero se acostumbra con el tiempo
Si algo he aprendido mi larga vida. No importa lo difícil o lo rechazado que te sientas, mientras cuentes con alguien en quién apoyarte podrás seguir -dijo Heimerdinger-
Gran verdad, en esa frase se esconde -dijiste- ¿Puede contarme alguno de sus descubrimientos?
Muchacho, está será una conversación muy larga -dijo y ambos rien-
Ambos siguieron caminando y hablando hasta llegar a un muelle
Fue un gusto, muchacho -iba a desatar una soga pero ve a lo lejos una luz verde-
¿Que es eso? -dijiste y fuiste hacia esa luz-
Fueron a la luz y vieron la patineta de Ekko
-Mira la patineta- ingenioso, pero estás cuchillas parecen estar mal puestas
