Después de aquella pelea, Piltover se transformó en una dictadura. La seguridad en el puente que conectaba con Zaun se reforzó drásticamente. Caitlyn y Ambessa, ordenaron levantar muros y rejas, haciendo que cualquier zaunita que intentara cruzar fuera detenido al menor indicio de sospecha. Estaban desesperados por encontrar información sobre dónde estábamos Jinx y yo. Y aquellos que fueran capturados eran enviados a Stillwater. Algunas personas con el cabello teñido de azul atacaban y cada vez eran más frecuentes, y las protestas de los Zaunitas contra los Poltidiotas como los llama Jinx.Todo esto era el plan de Ambessa, una mujer Noxiana, que manipulaba a Caitlyn, aprovechando su sed de venganza, para alcanzar sus propios objetivos utilizando el poder de Piltover. Por otro lado Jinx y yo nos convirtieron en un símbolo de libertad, de esperanza para los Zaunitas. Habían algunas pinturas sobre Jinx y yo, y tenía a la artista justo enfrente de mi, terminando otra pintura
¿Que te dijimos sobre salir sin avisarnos? -dijiste con los brazos cruzados-
Isha, que se encontraba haciendo una pintura. Por la impresión se cae de una caja cayendo de espaldas al suelo. Tu la miraste con un claro enojo en tus ojos. Isha solo hizo un gesto de molestia
-Te pones una mano en la cara y suspiras- te has vuelto muy rebelde -escuchas unas voces que se acercaban- vamos
Isha se levantó de un salto y ambos comenzaron a caminar apresuradamente. Con las capuchas cubriéndoles el rostro, avanzaban con cautela para no llamar la atención ni ser descubiertos. Al mirar hacia el cielo, te das cuenta de que ya es mediodía, así que le dices a Isha que regrese a la base mientras tú vas a comprar algo de comida. Después de un rato, llegas y te encuentras con una escena que te arranca una sonrisa. Ves a Jinx y Isha bailando
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Ambas notaron tu llegada y, con una sonrisa, te tomaron del brazo para que te unieras a ellas. Los tres comenzaron a bailar, dejándose llevar por la música y el momento. Las risas y la alegría llenaban el aire, creando un recuerdo inolvidable de pura felicidad compartida
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Después de aquel cálido momento en familia y una deliciosa comida, Jinx se quedó dormida, su respiración suave y tranquila. Isha, con una sonrisa tierna, comenzó a jugar con el cabello de Jinx, enredando sus dedos en los mechones azules
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