capitulo 20

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La imagen de un tornado de fuego verde y rayos celestes que se elevaban hasta el cielo y el sonido de fuertes ráfagas de viento, eso era lo que se estaba reproduciendo en el monitor del cuarto donde estaba la pequeña Eri.

La niña miraba la pantalla atentamente, sus ojitos rojos tenían un pequeño brillo de emoción mientras tenía la boca ligeramente abierta.

Mia se dedicaba a observar a la pequeña mientras escribía en una tableta de archivos, desde que el pecoso se fue la pequeña le pidió amablemente si podía buscar algún vídeo de Izuku, ya que la pequeña pensó que si el tenía un juguete de él, eso quería decir para ella que el era alguien conocido y debía de haber algo de él.

Mia accedió sin problema, pasando por USJ, el festival deportivo, I-Island, Hosu y llegar el vídeo que actualmente estaba viendo Kamino.

— ¡WOW! — fue lo único que salió de la pequeña.

— jeje veo que te emociona Wildfire. —

La niña solo ladeó la cabeza sin entender a quien se refería aquella mujer.

— ese es el nombre de héroe del joven que te trajo, su nombre civil es Izuku Midoriya, el es un héroe en entrenamiento pero gracias a todo lo que has visto se ha vuelto muy famoso. —

—Y-ya veo. — la vista de la pequeña volvió a la pantalla donde se miraba al pecoso en un estado deplorable alzando su brazo en señal de victoria. — Do-donde me tenían, me llevaron un juguete de él, por eso lo conozco. —

— es un buen chico, pero enojado es el mismo demonio. — la mujer se abrazo a sí misma ante un escalofrío que recorrió su espalda.

— si lo vi, da más miedo cuando esas cosas negras dan vueltas a su alrededor. — dijo la pequeña tomando el control para apagar la televisión.

— Disculpen voy a pasar. — la voz del chico resonó por la habitación una vez que se abrió la puerta.

El pecoso entro con ropa común sin su traje de héroe dejando a la vista de la pequeña sus brazos y manos llenos de cicatrices, un pequeño parche en la mejilla izquierda y sin su manga que cubría la gran cicatriz de su brazo derecho.

La pequeña lo miro de arriba a bajo con una cara de preocupación al ver tantas heridas expuestas, esos ojos verdes y ese cabello eran inconfundibles para la pequeña allí estaba aquella persona que la había salvado de Chisaki.

— s-si volviste. — los ojos de la pequeña se llenaron de lágrimas y su boca se empezó a curbear aguantando las ganas de llorar.

— claro, te dije que iba a volver y así lo hice. — el pecoso le sonrió y acaricio la cabeza de la pequeña quien tomó su mano para que no se fuera.

— Izuku ya sabes el horario, la pequeña debe de tener mucho que hablar contigo.— dijo Mía para salir de la habitación.

El pecoso haciendo uso de su látigo negro acerco una silla y la puso juanto a la cama para no dejar de acariciar a la pequeña.

Eri levanto la mano del pecoso y la puso frente a su vista viendo detalladamente aquella mano cicatrices por dónde quiera, los dedos ligeramente torcido y fuera de lugar, el ante brazo con cicatrices más pequeñas casi imperceptibles hasta llegar a una larga en el codo y otra más grande en la parte posterior del brazo.

— ¿Fueron por tus peleas?—

— así es, cada una me la hice defendiendo lo que yo creía correcto. —

— la-las mías... —

— no digas nada, lo sé, Eri-Chan esto que te voy a preguntar puede ser muy delicado para ti pero lo necesito para poder hacer que ese tipo pague por todo lo que te ha hecho. — la niña lo miro atentamente lista para la pregunta. — ¿Recuerdas como llegar al lugar de dónde te escapaste?. —

Cuando el frío se vuelve calor 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora