Todo inició en 1940...Una época prohibida y cerrada; Una era donde el amor estaba prohibido y los sueños eran simples ilusiones.
Yoongi era un hombre de 20 años, un simple hombre con una condición, viajando al lugar más tranquilo a su parecer... so...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂▂
— ¿Yoongi? — Preguntó un somnoliento Jungkook, observando al chico que conversaba amenamente con su madre, nunca lo había visto despierto a esa hora
¿De qué conversaban? Ni siquiera él mismo Yoongi era consciente de ello
— Buenos días — saludo el de mirada oscura, dejando la taza de café en la mesa
— Buenos días querido
— Buenos días — optó por saludar adecuadamente, acercándose y sentándose en una de las sillas enfrente de su madre, justamente a lado de su amigo — ¿Por qué despertaste tan temprano? — murmullo, ladeando un poco su rostro para observar al más pálido
— Simplemente no podía dormir — ¿Por qué se encontraba despierto a esa hora? ¿Su descanso estaba siendo atormentado por una imagen? — creo que ya me estoy acostumbrando al horario...
Tal vez, aquel era el motivo, después de todo cada día era levantado por la señora Simons, no deseaba ser una molestía, después de todo ella le dio un techo, alimento y muchas prendas de vestir, cocidas por ella misma o de su difunto esposo, era una amable mujer y no estaba mal el ayudarla a tempranas horas con los quehaceres mientras su querido amigo descansaba un poco más
Era consciente de que el trabajo que sobrellevaba él era más agotador y también era consciente de que Jungkook aún se encontraba asistiendo al médico en busca de una solución a su mal; Estaba siendo una carga
— ¿Por qué esa cara? — preguntó con una radiante sonrisa el pelinegro, interponiendo sus ojos de venado por los pensamientos de Yoongi — ¿Te duele?
— No — negó con su cabeza, bajando su mirada al desayuno hecho con tanto amor, se sentía conmovido — solo pensaba un poco — sonrió ligeramente
— ¿En que piensas? — se atrevió a preguntar ahora la mujer con un tono dulce y sutil
— Han sido muy amables conmigo — hablo, bajando el cubierto hasta resonar el plato de cerámica por accidente — lo lamento
— No somos amables contigo Yoongi — negó la mujer, cerrando por un segundo sus ojos con una tierna sonrisa en su rostro, ganando una curiosa mirada oscura — desde que llegaste a Bélgica junto a mi hijo, te volviste parte de nuestra familia
— Yo...
— Te he adoptado mi querido Min — dijo antes de enrollar uno de sus brazos por el más bajo y abrazarlo de aquella manera, creando un buen sentimiento en su débil corazón, estaba por experimentar lo que sería tener realmente una familia
Una familia sin dolor y abandono
— No soy una mascota Jungkook — intentó mostrarse un poco renuente a las palabras empleadas por el menor