Momentos al azar de la vida de: USA.
¿Estás buscando una historia ligera después de llorar por alguna otra o viendo qué puedes encontrar?
Ya que esto tiene lo que supongo que buscas, dale una oportunidad a esta estupidez hecha en la media noche, pli...
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— ¡ÚRSS...ULA! — gritó USA dando un portazo para entrar en el estudio del soviético, este pegó un brinco en su sitio. USA venía furioso, probablemente había derribado a los que custiodaban su entrada, este vestía un pantalón militar y su ropaje superior era negro.
—No me llamo Úrsula. —aclaró indiferente por el apodo, su voz era profunda para acentuar su molestia — Soy URSS. Tú lo sabes muy bien.
— Úrsula... URSS, la misma mierda. Venía a mostrarte esto — puso el papel que sostenía hace unos momentos en la mesa del soviético y cruzó sus brazos.
La Unión se recostó en su asiento para ponerse cómodo mientras leía el documento, con la mirada atenta del angloparlante en su persona aunque sin sentirse intimidado, esperaba que este alboroto sea sobre un problema serio como los misiles en Cuba o algo relacionado, cuando acabó de leer el documento iba a decir algo pero el hecho de que USA sacara un revólver de quién sabe dónde y le diera la espalda para aparentemente amenazar a alguien no lo dejó hablar.
— Muchachos estoy teniendo una conversación importante con su jefe. ¿Podrían retirarse?
— ¡Usted entró como si nada! — gritaron ambos guardias, amenazando al estadounidense con sus propias armas.
URSS suspiró cansado. USA siempre hacía entradas alborotadoras, aunque ahora esto le resultaba ciertamente ridículo pues la razón de las quejas del estadounidense eran cosas que él consideraba estúpidas e insensatas.
— Estamos hablando— interrumpió la conversación, parándose de su asiento — Todos bajen sus armas y vuelvan a sus puestos. América siéntate.
USA les regaló una sonrisa burlona a los que protegían la casa del soviético, pues sabía que había ganado. Bajó el arma e hizo lo que se le indicó.
Una vez que todos se habían ido, URSS volvió a tomar asiento y mirar el papel.
— ¿Y bien? — estaba impaciente.
— ¿Y bien qué? — aún no lo había leído por completo.
El norteamericano arrugó su rostro en una mueca que le pareció bastante adorable al soviético quién solo suspiró y volvió a leer el papel.
URSS no contuvo una risa que salió de lo más profundo de su alma, ¿Encerio el estadounidense había cruzado millones de kilómetros, abandonado su país y venir personalmente solamente a quejarse por lo que le envió la semana pasada, verduras? Acto seguido, lo miró a los ojos.
— Pensé que vendrías por algo más importante, como los misiles en Cuba... — redirigió su vista hacia el papel que yacía en su escritorio. USA estaba ofendido porque el soviético minimice su problema pero al escuchar lo de Cuba su boca se abrió en una perfecta 'O' de asombro y confusión pues él no sabía nada acerca de aquellos misiles.
Habría que castigar al soviético, como sólo la libertad y democracia que él representaba sabría hacerlo.
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