Llegué tarde al trabajo por primera vez en la vida, bueno, quizás la segunda vez. Tampoco llegué en las mejores condiciones armoniosas.
Desperté a las nueve con quince minutos, aún seguía en el departamento de Nicholas. Él estaba dormido, roncaba ligeramente mientras sus manos seguían abrazándome por la cintura. Al ver el reloj de mi celular me di cuenta que no había puesto la alarma y que iba a llegar tarde al trabajo. Tragué un grito y quité el pesado brazo de Nick de encima.
—Nicholas —lo llamé susurrando—. Nicholas tengo que irme, voy tarde a trabajar.
Pero aunque me esforcé para que se despertara no lo hizo. Así que me levanté de la cama y busqué mi ropa por el cuarto, que si bien no era muy grande (más grande que el mío sí) mis bragas habían desaparecido. Las encontré debajo de la cama enredadas con las sábanas.
Salí de su departamento con el cabello desordenado y el maquillaje corrido, y no quiero saber cómo lucía en la calle para que tantas personas se voltearan a mirarme.
Cuando llegué al local, Sam estaba atendiendo a los primeros clientes, así que me tranquilicé de saber que, si bien no era temprano, no había estado tan mal.
—Olivia —dijo cuando me vio, por la expresión de su rostro supe que algo en mí no iba del todo bien —. ¿Qué te pasó?
Llegué hacia donde estaba ella, quintándome la mochila de encima y dejándola en un lugar seguro.
—Estás llega de marcas —dijo en un susurro.
—¿Qué? —dije incrédula y entonces me di cuenta de todo.
—Ve al baño y mírate —me ordenó ella—. Y si tienes base de tu tono ponte en el cuello.
—¿Tan mal está? —le pregunté.
—Averígualo por ti misma.
Dí largas zancadas hacia el baño y me metí en un segundo. Cerré la puerta con llave y coloqué mi bolso en el pequeño perchero de allí. Cuando me miré en el espejo insulté en voz alta a Nicholas por marcarme así. Esta debe ser su manera de decirme “eres mía”, o eso es lo que quiero creer. Saqué la pequeña base que tengo en caso de emergencias y me unté un poco en la garganta, con los dedos fui dándome pequeños golpecitos para que se esparciera por toda la zona. Y aunque los chupones se disimularon un poco, seguían siendo visibles.
—Mierda —susurré—Carajo.
Volví a ponerme un poco más para ocultar la última parte. Parecía una pintura de Klimt, con los colores rojizos y morados dibujando patrones sobre mi piel como si fueran parte de un cuadro suyo. Pero no era precisamente arte lo que quería mostrar al mundo esa mañana.
Salí del baño con el cuello más maquillado que un desfile de modas, ajustándome el uniforme para que el cuello de la camisa cubriera la mayor parte de las marcas. Sam estaba detrás del mostrador, pero no dijo nada. Su mirada y su sonrisa hablaban por sí solas.
—No digas nada —le advertí mientras tomaba una bandeja para comenzar a servir café.
—No pensaba hacerlo —dijo con un tono burlesco que capté al momento de ver su sonrisa—. Pero tienes que contarme quién fue el afortunado… o afortunada?
—Alguien que resultó tan santo luego de esto.
Quise tragarme las palabras en ese mismo momento, pero no pude ocultar nada más luego de dirigirme otra vez a Sam.
—Por favor dime qué fue Nicholas, aunque no estoy tan segura de querer que haya sido él.
Creo que mi rostro lo dijo todo, porque ella simplemente sonrió y luego siguió hablando.
—No puede ser, Olivia. ¡Te cogiste al sacerdote!
—Sssshhh —la callé—. Nadie puede enterarse de esto. Y no, no me lo cogí, hicimos… cosas, pero no llegamos a eso.
—¿Cosas como qué? —al parecer no entendió lo que le quise decir.
—Luego te cuento.
—Más vale que lo hagas.
—Lo haré, ahora sigamos trabajando que los clientes están esperando.
El resto del día pasó como en una nube. Cada vez que un cliente me dirigía la palabra, tenía que concentrarme para no responder algo fuera de lugar. Pero no podía dejar de pensar en él, en lo que habíamos hecho, en lo que significaba. Era como caminar sobre hielo fino, con la certeza de que en cualquier momento todo podía romperse bajo mis pies.
Sam, por suerte, dejó de insistir por un rato, aunque no dudaba que, apenas tuviera oportunidad, me acorralaría para sacarme hasta el último detalle.
Cuando llegó mi hora de descanso, me senté en la pequeña sala trasera con una taza de café y saqué mi celular. Tenía un mensaje de Nicholas.
Nicholas
Estás bien? Sé que te fuiste rápido esta mañana.
10:23
Suspiré, sin saber qué responder. Había algo en su forma de ser que me desarmaba, que hacía que olvidara quién era él y lo que representaba.
Olivia
Estoy trabajando, se me hacía tarde. Lo siento, debería haberte avisado, pero no quise despertarte.
10:25
Nicholas
No te preocupes, lo entiendo.
10:26
Olivia, quiero que sepas, que no me arrepiento de lo que pasó. Ni un poco.
10:28
Ese último mensaje me dejó anonadada y no supe qué responder, pero una pequeña sonrisa se aproximó por mis labios.
En ese momento me dí cuenta que realmente quería que esta historia continuara.
*
Hola mis amores! Aparezco. Sé que me tardé mucho, pero tuve un bloqueo escritor, además de los finales y parciales de la facultad. Anyways, luego de tanto tiempo, les traigo un nuevo capítulo de esta historia. Y a partir de ahora voy a subir un cap todos los días! Así que estén atent@s. L@s amo mucho! Gracias por la paciencia y el apoyo.
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TENTACIÓN SAGRADA | Nicholas Chavez | PAUSADA
FanfictionDesde que tengo memoria me he criado en un ambiente religioso, desde escuelas hasta estar todos los domingos rezando delante del altar. Hace unas semanas tuve que mudarme por la Universidad, y desde entonces he ido a la capilla de este nuevo y de...
