Una semana había pasado desde que todo terminó. Una semana que, a pesar de lo que había vivido, no me parecía real. No podía entender cómo había llegado a este punto. El beso de Gala con Sian seguía martillando en mi cabeza, y, por más que intentaba ponerle fin a ese recuerdo, no podía. ¿Cómo había llegado a ser tan fácil para ella? Las preguntas rondaban mi mente como una jaula de grillos, incesantes, ensordecedoras.
Recuerdo perfectamente el dolor en mi pecho cuando vi ese beso. Fue como si todo se desmoronara en un segundo. Mientras observaba, mi corazón dejaba de latir, y la única sensación que me invadió fue el vacío. Era una mezcla extraña de rabia y tristeza, como si todo el aire se hubiese ido de mis pulmones.
Me marché sin poder articular palabra, sin siquiera darle la oportunidad de explicarse. ¿Qué más podía decirse? Ya no confiaba en ella. Después de todo lo que compartimos, ¿cómo podría hacerme esto? Aceleré el paso, mi mente en blanco, mi cuerpo en automático, buscando huir de una realidad que no quería aceptar. Me metí en el coche y, en cuanto el motor rugió, me sentí como si hubiera dejado atrás toda una vida.
Durante esta semana, Micky, Luigi y Briggitte han estado conmigo. Ellos me han apoyado de una manera que no sé cómo agradecer. Aunque, al final, todo lo que quería era estar sola, pensar, procesar todo esto que no cabía en mi cabeza. Lo primero que le pedí a Micky fue que no interviniera, que no metiera su nariz en lo que estaba pasando con Gala a pesar de que fuera su hermana. Necesitaba vivir mi dolor de manera independiente, sin que nadie más opinara. No quería consejos, no quería consuelo; solo quería entender lo que había pasado.
Pasaron los días, y el dolor no disminuía. Extrañaba a Gala, más de lo que pensaba que podía extrañar a alguien. La forma en que la miraba, sus sonrisas tímidas, la forma en que me abrazaba como si fuera lo único que importaba en su vida… Todo eso ahora parecía un sueño lejano, y cada vez que lo recordaba, el dolor se agudizaba. ¿Por qué no pude darme cuenta antes? ¿Por qué no vi las señales? ¿Dónde fallé?
Una tarde, supe que Gala había renunciado a la editorial. Eso me dolió aún más, como si estuviera renunciando a todo lo que alguna vez fue importante para ella. Ya no había espacio para mí en su vida, y esa idea me devoraba. Aunque no me lo había dicho, podía imaginar que su decisión tenía algo que ver con todo lo sucedido. Tal vez para ella ya no valía la pena seguir luchando. Y eso… eso me dolía más que el beso de Sian, porque, en el fondo, me di cuenta de que, tal vez, nunca fui lo suficientemente importante para ella.
Justo cuando estaba perdida en esos pensamientos, el teléfono vibró en mi mano. Era un número que no reconocía, pero lo supe antes de contestar. Me invadió una mezcla de miedo y esperanza. Tomé el teléfono, dudando si debía contestar o no, y antes de que pudiera decidir, mi dedo ya había pulsado el botón de respuesta.
—Karime… —la voz de Gala, quebrada, llegó a través de la línea, como una flecha directa a mi corazón.
No sabía qué hacer, ni qué decir. Estaba allí, con el teléfono en la mano, sintiendo cómo el nudo en mi garganta se hacía más fuerte. Sin embargo, en ese instante, la imagen del beso de Gala con Sian llegó a mi mente. Esa imagen tan vívida, tan dolorosa, que hizo que mi estómago se retorciera. El malestar se apoderó de mí, y sentí cómo las lágrimas comenzaban a llenar mis ojos, incapaz de detenerlas.
¿Qué podía decirle después de todo esto? ¿Qué explicación valía la pena escuchar? Nada de lo que dijera Gala podía hacer que todo lo que había ocurrido desapareciera, y esa sensación de ser reemplazada, de no ser suficiente, me ahogaba.
Antes de que pudiera responder, el impulso de colgar fue más fuerte que mi voluntad de escucharla. Mi dedo, sin pensarlo, presionó el botón para cortar la llamada. Me quedé allí, con el teléfono pegado a mi pecho, como si de alguna manera eso pudiera calmar el caos interno que me consumía. Las lágrimas caían libremente ahora, desbordándose, como si mi cuerpo ya no pudiera soportar más el peso de la tristeza.
No entendía cómo había llegado a este punto. No podía entender cómo, después de todo lo que habíamos vivido, todo se desmoronó tan rápido. Quizás nunca lo entendería, o tal vez ya no importaba. Solo sabía que en este momento, lo único que me quedaba era el dolor. Y el vacío. Un vacío que, por más que intentaba llenar con recuerdos felices, no podía disiparse.
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¡Hola! Ya subí un nuevo capítulo. Sé que estos últimos capítulos han estado bastante tristes, y les pido disculpas por eso. ¡Gracias por seguir leyendo y por todo el apoyo! Nos leemos en los comentarios.
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Never Let Me Go (Completa)
FanfictionConoce a Gala, una joven atrapada en un torbellino de emociones después de una ruptura dolorosa. Su vida da un giro con Karime, enigmática y apasionada. ¿Podrá Gala encontrar su verdadero yo y superar sus miedos para amar de nuevo? ¿O sucumbirá al m...
