Pelea? Nah

615 77 4
                                        

-Porque ataca a los cerberos? -Pregunte a nadie en especifico

[Es lo que le dijiste no]- Dijo Raphael

-Koneko, encárgate de Kokabiel - Dije mientras aplaudía cambiando de lugar con Koneko Use el Boogie Woogie Aoi Todo? Diablos si, habilidad toda hermosa y molesta

-Que? -Oí decir a Rias

-Como? -Pregunto Xenovia con su espada en mano

-Si sensei -Grito Koneko

Antes de cualquier cosa se oyó un gruñido, f rente a él, como una sombra inquebrantable rugía con una furia espectral un Cerbero, el gigantesco perro guardián, se alzaba con sus tres cabezas rugiendo, sus colmillos goteaban veneno, y sus ojos ardían con una rabia primitiva.

-Siempre preferí a los gatos -Dije burlonamente

Mi figura irradiaba un aura oscura, su cabello negro ondeaba con la brisa infernal, y sus ojos carmesí brillaban con una frialdad absoluta. No mostraba miedo. No mostraba emoción. Solo observaba. El Cerbero, enfurecido por mi arrogancia, saltó hacia él como un relámpago, sus tres bocas abiertas, dispuestas a devorarme en un solo mordisco.

-MUEVETE! -Oi gritar a Akeno con miedo 

Moverme?

"¡¡SNAP!!"

Llamas negras surgieron de la nada, envolviendo al Cerbero en un instante. La bestia emitió un rugido desgarrador cuando el fuego maldito devoró su carne, su piel y su alma misma. Intentó rodar, huir, extinguir las llamas... pero era imposible. Estas llamas no eran normales, No se podían apagar, No se podían resistir No dejaban nada atrás. Los aullidos de Cerbero se convirtieron en un eco lejano... En segundos, su colosal cuerpo se redujo a cenizas danzantes en el aire. Lentamente baje mi mano la mano con indiferencia, observando cómo las últimas brasas negras flotaban a su alrededor.

-Patético- Susurre a nadie en particular

Me di vuelta para observar a mi aprendiz... La discípula del Caos 

Koneko se encontraba parada en el suelo mientras Kokabiel me miraba a mi

-No soy tu rival anciano -Dije restándole importancia y fijando mi vista en Koneko

La luna iluminaba las ruinas de lo que antes fue nuestro patio de escuela, donde dos figuras se enfrentarían en un duelo de puro poder.

Koneko Toujou, la nekomata de la Casa Gremory, La discípula del Caos, respiraba hondo. Su pequeño cuerpo ocultaba una fuerza descomunal. Su aura senjutsu chisporroteaba con electricidad, envolviéndola en un resplandor dorado y sereno.

Frente a ella, flotando con una sonrisa cruel, Kokabiel, el ángel caído de alas negras, la observaba con desprecio.

-¿De verdad crees que una simple gata puede desafiarme? - rió Kokabiel, invocando una luminosa lanza de luz en su mano.

-Dios no pudo hacerlo... y por eso esta muerto -Grito el sorprendiendo a todos menos a Koneko la cual no respondió con palabras simplemente Desapareció en un parpadeo.

Kokabiel apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando un puño cargado de senjutsu impactó su pecho con fuerza devastadora. Fue lanzado hacia atrás, estrellándose contra el suelo y levantando una nube de polvo y escombros.

-Hablas demasiado -susurró Koneko con frialdad, flexionando los dedos.

Kokabiel gruñó, levantándose de entre los escombros con furia. Sus alas se desplegaron y un aura oscura crepitó a su alrededor.

-¡MUERE, MOCOSA!- Con ese rugido, disparó decenas de lanzas de luz hacia Koneko.

-KONEKO! -Grito Rias y su sequito

Chaos Creator DxDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora