Apareció a romper mi rutina, una vida monótona y aburrida y en donde lo tenia todo pero a la vez nada, me motivo a planificar desde mis mañanas hasta mis noches, las palabras del día e incluso a incluir el azúcar el mi café de las mañanas, mi vida nunca había tenido tanto color.
Nacieron en mi esas ansias de esperar su retorno, esa sensación de preocupación y cuidado cada vez que estaba fuera de casa.
Su voz una dulce melodía, unos ojos expresivos y cambiantes a la luz del sol, a la luz de su expresión, unos rizos dorados que ataron mi corazón y se llevaron cada punto de mi peculiar atención.
Una sonrisa impecable y cálida, adornada por unos bellos labios y unas hermosas líneas que marcaban su expresión al hablar.
Una mente increíble, llena de locura y de temas asombrosos que no cualquiera se atrevería a cuestionar, inteligencia desbordante y una capacidad absoluta que me llevo a sentir aun mas hambre de conocimiento y querer tener más y más de que poder hablar.
Me llevo a tener la felicidad que siente un niño y la absoluta tranquilidad que puede manejar un hombre, mi fuerza ya no era solo mía, mis pensamientos ya no eran vacíos e incluso los paisajes que en mi vida veía me llevaban a pensar en ella.
Me tomo un tiempo de estudiarme a mi mismo para saber que lo que había nacido en mi , era una gran capacidad de amor, admiración y adoración por su sola existencia.
La parte literaria de mi pasado sigue muriendo, pero una nueva florece.
El día en el que sea publicado este fragmento no es el día en el que lo escribi, para eso ya habrán pasado meses y el fin de esto es confirmar si todo aquello que puedo sentir lo conservo conmigo de forma sin igual.
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La moribunda literatura
Non-FictionEl inicio y desvanecimiento de las letras, diario de un loco autor