La puerta se cerró tras Sora, dejando tras de sí un silencio ensordecedor. Yoongi, de pie junto a la ventana, observaba el mundo exterior mientras procesaba la revelación de Namjoon. Con ello TN temerosa volvió a entrar
-¿Por qué no me dijiste que no podías entrar?
La pregunta de Yoongi fue apenas un murmullo, más para sí mismo que para Namjoon, su voz cargada de arrepentimiento
Namjoon, con una expresión de comprensión, respondió con suavidad
-Yoongi, tratamos de explicártelo. Sora dijo que seguías instrucciones médicas para no recibir visitas, pero yo sabía que algo no encajaba. Veníamos cada día
Yoongi, sintiéndose como un necio por haber caído en la trampa de Sora, no pudo evitar que la culpa lo consumiera.
-Yo... pensé que todos me habían abandonado
confesó, su mirada ahora encontrando la de Namjoon y luego la de Jin, quien había regresado, su figura enmarcada en el umbral de la puerta
-Sora estaba aquí, pero yo... yo no debería haber dudado de ustedes
TN, con un dolor palpable en sus ojos, dio un paso hacia Yoongi
-Yoongi, estuve aquí todos los días, esperando fuera, preocupada por ti. No es tu culpa haber creído en las mentiras de Sora
Jin, observando la escena, añadió con calma
Nosotros también estábamos allí, tratando de encontrar una manera de verte. Sora manipuló la situación, pero no te culpes por haber sido engañado
Yoongi, su corazón lleno de remordimiento, murmuró
Pensé que éramos amigos
Su voz era un eco de su propio juicio, sus ojos volviendo a TN, buscando en ella la confirmación de su perdón
-Lo somos, Yoongi. Nada de esto cambia eso
Respondió TN
El silencio que siguió fue uno de comprensión y alivio. Namjoon, sintiendo que el momento necesitaba algo más, le pasó a Yoongi el pequeño paquete que TN había preparado
-Es de TN
dijo Namjoon, su voz suave como una brisa.
Lo dejó para ti, cada día que no pudo verte
Yoongi abrió el paquete con reverencia, descubriendo una colección de notas y dibujos, cada uno con un mensaje de esperanza y ánimo, fechados desde el primer día de su hospitalización. La evidencia de la presencia de TN, aunque no física, lo llenó de una mezcla de gratitud y vergüenza
Yoongi, en medio de sus amigos, contempló las notas, su mente ahora un lugar de reconciliación. La culpa por haber caído en el engaño de Sora y haber dudado de sus amigos...
(...)
Los días pasaron y Yoongi pudo volver a la escuela. Sentía muchas cosas: alivio por estar de vuelta, nervios por ver a sus amigos, y un poco de miedo por cómo sería todo después de lo que pasó.
La mañana que regresó, el sol entraba por las ventanas del aula, alumbrando a todos los estudiantes. Yoongi, con su mochila colgada, entró despacio, buscando con los ojos a TN y Namjoon entre los otros chicos.
Ahí estaban, en su lugar de siempre, como si nada hubiera cambiado. Pero Yoongi sabía que las cosas eran distintas ahora. Vio a TN y ella le sonrió de una manera que le decía que estaba feliz de que estuviera de vuelta. Namjoon levantó la mano para saludarlo sin palabras
La clase empezó, y aunque Yoongi trató de prestar atención, su cabeza estaba llena de pensamientos sobre lo que había pasado. Había aprendido sobre la amistad, sobre cómo la gente puede engañar, y sobre la importancia de hablar las cosas. Cada vez que miraba a sus amigos, sentía agradecimiento y una promesa secreta de no dejar que más malentendidos los separaran
En el receso, Yoongi se unió a TN y Namjoon, y hablaron como siempre. Pero ahora había algo más entre ellos, un entendimiento más profundo de lo que es ser amigos
-¿Cómo te sientes?
preguntó TN, su voz llena de preocupación
-Mejor, mucho mejor
contestó Yoongi
-Gracias por estar siempre, aunque no lo supiera
Mientras hablaban, Jin apareció aunque no estaba en su clase, había venido a buscarlos durante el receso
- Me alegra verte de vuelta, Yoongi
dijo Jin, con una sonrisa
-No quería que te perdieras todas las tareas
el día avanzaba, Yoongi sintió que quería hacer más esfuerzo. No solo quería ponerse al día con sus estudios, sino también con sus amigos. Decidió ser más abierto, hablar de lo que le preocupaba o alegraba, y no dejar que las dudas o las mentiras de otros afectaran lo que ahora sabía que era importante.
