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Pov. Jungkook 

Estoy listo, termino de acomodar la camisa que Jamal me ha prestado y me giro cuando la puerta de la habitación se abre.

—¿Dónde está, Jimin? —cuestiono a Rosalina.

Ella ve a Jamal y luego regresa su atención a mí.

—Seguro y tiene asuntos pendientes con su padre, Emma y su fundación —parlotea mi amiga, nerviosa.

Tenso mi mandíbula y me limito a guardar silencio. Lo único que deseo es salir de este hospital sosteniendo su mano.

Salimos del hospital, luzco normal gracias Jamal.
Rosalina sube a un taxi junto a Jamal por mi parte, espero a que Johann llegue con el vehículo.

—¡Jeon! —exclama alguien desde un auto en marcha.

Alzo uno de mis brazos y luego desciendo un poco más mi gorra. 

—Le avise a Jimin que te dieron de alta, recibió el mensaje, pero aún no me contesta —se dirige a mí la amiga americana de Jimin.

No digo nada solo me limito a asentir.

—Ese es mi Uber —dice señalando un auto blanco. —Nos vemos, Jeon —se despide.

La veo alejarse un par de pasos y entonces decido hablarle—. Oye, Zoe.

Ella gira su rostro y luego se detiene.

—Sí.

—¿Dónde está, Jimin? —inquiero con serenidad mientras de soslayo veo como la camioneta que Johann rentó se estaciona frente a mí. 

—Oh, en su casa. Won lo llevó al edificio que era de su madre  —contesta sin pensarlo mucho. —No te preocupes, Amber está con él y la niña. Ella siempre cuida de Jimin —agrega con la intención de hacerme sentir mejor.

—Gracias —verbalizo con sinceridad—. Por todo.

—Lo que sea por y para Jimin —canturrea ella y luego trota hacia el auto y sube.

Miro la camioneta y me doy cuenta que Johann me ve, bajo la acera y subo.

—¿Algún antojo? —pregunta mientras pone en marcha el vehículo.

¿Antojo? Sí y mucho. Deseo con locura abrazar a Jimin y escuchar la risa de Emma mientras corro tras de ella.

—Jungkook, hola —me llama la atención, Johann. —Si no te sientes bien nos regresamos al hospital —balbucea preocupado.

—Estoy bien, Johann. Solo pensaba en lo que quiero hacer —divago, viendo hacia el frente.

—¿Y qué es lo que quieres hacer? —me interroga, deteniéndose frente a la luz roja.

—Ver a Jimin —acoto en un susurro.

—Bueno, le llamaré a Ros para que…

—Está en su casa con su padre —lo interrumpo—. Me lo dijo Zoe.

El pone en marcha el vehículo nuevamente y no dice nada.

—¿A dónde quieres qué te lleve? —me interroga impaciente.

—¿Qué me sugieres? —indago con otra pregunta.

—Podrías darle tiempo —musita. 

—Llévame al hotel, por favor —le pido tenso luego de un par de minutos.

Él sonríe y mientras asiente articula—. Claro.

Minutos más tarde Johann se estaciona y yo bajo de la camioneta y él hace lo mismo.

Élite "KM"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora