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Pov Jimin

Me muevo en la cama y me despierto cuando escucho un quejido.

—Auch.

Mi vista borrosa poco a poco enfoca a la persona que está a mi lado. Mis ojos se ensanchan cuando me doy cuenta que quien está conmigo no es Jungkook sino que es Emma.

—Buenos días —verbaliza con voz adormecida.

—Buenos días —correspondo regalándole una sonrisa.

Ella se pone de pie en la cama, da un par de brincos sobre el colchón y luego se baja. Sale de la habitación corriendo y me deja solo.

Elevo uno de mis brazos y lo doblo y lo coloco sobre mis ojos. Y sí solo fue un sueño el haber pasado la noche durmiendo con Jungkook.

—¡Jimin, ven! —grita Emma desde la sala.

Refunfuñando me levanto de la cama y arrastrando mis pies camino hacia la sala.

—¡Mira, mira! —excla Emma, señalando un ramo de rosas y una caja de color blanco rectangular con una chonga roja y una tarjeta a un costado.

—Ah, despertaste —habla Amber, dejando un plato con waffles sobre la mesita frente a los sillones. —Es para ti, Jungkook lo dejó —me informa mientras Emma se sienta a su lado.

—Jungkook —repito su nombre.

—Sí, Jungkook. Jimin —replica alzando sus cejas. —El mismo con el que pasaste la noche ayer —agrega sin pena.

Emma me pide que abra el regalo, pero primero le doy un vistazo a las rosas y luego a la tarjeta.

Nos vemos en la suite a las ocho de la noche. Te amo birdie.

Esbozo una sonrisa al ver un corazón disparejo al final de la tarjeta. Le quito la chonga a la caja y luego le retiro la tapa, remuevo el papel y veo una camisa.

—Lo escogí por ti —menciona Amber.

La miro y luego troto hacia ella, la abrazo y beso en repetidas ocasiones hasta que ella me detiene.

—¿Harás algo en la noche? —inquiero en busca de alguien que cuide de Emma.

—Vendre a las nueve —contesta ella, mientras alimenta a Emma.

—Le pediré a Zoe que venga y cuide de Emma mientras vienes.

Ella asiente, me da un beso y luego me empuja.

—¡No! —vocea Emma al ver esa acción.

Amber y yo reímos juntos y luego me uno a su desayuno.

—¿A qué horas se fue papá? —curioseo luego de haber bebido un sorbo de leche.

—A la misma hora que Jungkook, se marcharon juntos.

Me pongo de pie y a pasos rápidos entro a la habitación, busco mi celular, pero no lo encuentro. Regreso a la sala y la veo por unos segundos.

—Mi celular.

Ella introduce la mano tras la almohada del sillón grande y cuando la saca me muestra mi celular. Lo cojo y lo primero que hago es llamar a Jungkook. Suena, suena, pero no atiende.

—¿Qué te ocurre? —me cuestiona Amber.

—Jungkook, no me atiende las llamadas —balbuceo, remarcando por tercera vez.

—Seguro y debe estar entrenando u ocupado con algo importante —murmura sin preocupación mi amiga. —No me digas que tienes miedo de lo que pudieron haber conversado —suelta entre risillas burlonas.

Élite "KM"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora