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Han pasado cinco días, ni Jungkook, ni Jimin se han tomado el atrevimiento de escribirse o siquiera llamarse. Piensan que si lo hacen pueden molestarse mutuamente y no están dispuestos a eso.

—¿Estás segura, Ros? —inquiere el pelinegro entrando a la camioneta.

—No lo sé, fue Jamal quien vio las maletas, no yo —contesta la rubia, poniendo en marcha el vehículo. —Pero no debes preocuparte luego de que lo cuestionaras sobre porque sigue contigo —añade con ironía. 

—¿Eso significa que estás de su lado? —pregunta con seriedad, Jeon.

—No, sinceramente no estoy del lado de ninguno. Él cometió errores, pero tú también así que, sería patético escoger un lado —expone sin problemas, Ros. 

Jungkook inhala un largo suspiro, coge su móvil y contesta un par de mensajes. Ve la fotografía de él junto a Emma y Jimin que tiene como fondo de pantalla, esboza una sonrisa al ver las caras graciosas de los tres, definitivamente es algo que solo haría con ellos dos sin importar las veces que se lo pidan o lo cansado que se sienta físicamente.

—¿Vas a entrar o no? —lo cuestiona Rosalina con seriedad.

El pelinegro alza su rostro y se da cuenta que han llegado, bloquea su celular y asiente. Se retira el cinturón y luego abre la puerta.

—¿Quieres que te espere? —le pregunta antes de que termine de bajar. —Por si no te perdona, o por si decidió dejarte. O por sí encontró la respuesta a tu ridícula pregunta —parlotea llena de sarcasmo en cada una de sus palabras.

Jeon frunce su entrecejo, le saca el dedo medio y luego cierra la puerta de un fuerte azote.

—Llamaré un Uber, vete —alza su voz él.

Ella se carcajada, espera a verlo frente a la puerta para encender el motor y marcharse.

Jungkook inhala un suspiro, coge la llave del bolsillo de su chaqueta y la lleva hasta la cerradura, se detiene por unos segundos cuando un fuerte pensamiento lleno de miedo lo embarga.
¿Y sí se marchó? ¿Y si lo dejó? Escucha el sonido de un claxon y regresa a la realidad, acerca más la llave a la cerradura, la introduce y cuando está por girarla la puerta se abre de sopetón.

La rubia frente a él ensancha sus ojos azules al verlo, suelta la maleta y extiende su brazo derecho.

—Soy Zoe —se presenta para luego esbozar una sonrisa amistosa.

La mirada de Jeon viaja de la maleta al rostro sonriente de la chica.

—Jungkook —corresponde él secamente, estrechando su mano con la de ella. —¿Vas a algún lugar? —indaga, echando otro vistazo a la maleta.

—Aún no, sólo le ayudó a Jimin a empacar un par de…

—Em-empacar —trastabilla al interrumpirla. —¿Él está aquí? ¿A dónde está, Jimin? —la cuestiona.

Ella se hace a un costado y señala hacia el interior de la casa.

—Emma está en la sala y Jimin en la habitación de ustedes —responde en voz baja.

Jungkook entra a la casa, pero se detiene. Ve a la chica sobre uno de sus hombros y dice—. Por favor juega en el jardín con Emma.

La rubia asiente y mientras él sube los escalones, ella va a la sala por Emma y la convence de salir a jugar al jardín.

Jimin cierra la maleta y con mucho esfuerzo la baja de la cama, endereza su postura y es cuando mira hacia la puerta de la habitación. Bajo el umbral de la puerta se encuentra Jungkook mirándolo seriamente, el castaño pasa saliva y luego aclara su garganta.

Élite "KM"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora