Días después...
Chris sostenía el sobre con las manos temblorosas. Sabía que dentro de ese pedazo de papel estaba la verdad que había rechazado durante meses. Miró a Dulce, que lo observaba con una mezcla de desafío y dolor.
Dulce: Ábrelo (dijo ella con voz firme)
Él tragó saliva, rasgó el sobre y desplegó la hoja. Sus ojos corrieron por las letras hasta que llegaron a la línea fatal:
"Probabilidad de paternidad: 99.99%"
El suelo pareció abrirse bajo sus pies. Un mareo lo envolvió. Su rostro palideció.
Dulce apretó los labios, conteniendo las lágrimas.
Dulce: Siempre fue tuyo, Christopher. Pero preferiste humillarme, destrozarme, echarme de tu vida antes que confiar en mí.
Chris la miró con desesperación.
Chris: Dulce… yo… yo no sabía.
Dulce: No quisiste saber (le cortó ella con dureza) Porque era más fácil pensar que te traicioné a aceptar que podías haberte equivocado.
Chris sintió que el aire le faltaba. Se acercó a ella, con la mirada vidriosa.
Chris: Déjame arreglar esto. Déjame ser el padre que mis hijos merecen…
Dulce soltó una risa amarga.
Dulce; ¿Ahora? ¿Después de todo lo que nos hiciste pasar?
Chris extendió la mano, pero ella dio un paso atrás.
Dulce: Te rogué que me creyeras. Te juré que nunca te había traicionado, pero elegiste odiarme. Ahora es tarde.
Chris sintió un nudo en la garganta.
Chris; Por favor, Dulce. No me alejes de ellos.
Ella lo miró con los ojos llenos de lágrimas, pero su decisión estaba tomada.
Dulce: No voy a alejarte de tus hijos, Christopher. Pero de mí… ya lo hiciste tú solo.
Dulce se dio la vuelta y salió, dejando a Chris destrozado, con el sobre de la prueba aún en sus manos.
Por primera vez en su vida, Christopher supo lo que era estar verdaderamente solo.
CINCO AÑOS DESPUÉS...
DULCE: Finalmente, Alex accedió a darle el divorcio. Con el corazón sanando y el deseo de empezar de nuevo, se fue a vivir con su padre a España. Allí, el destino le presentó a un hombre que la aceptó con todo su pasado y la hizo descubrir lo que era amar de verdad. Sus hijos pasaban las vacaciones en México con su padre, manteniendo el lazo que nunca quiso romper.
CHRISTOPHER: Con Dulce y sus hijos lejos, Christopher volcó su vida en la escritura. Esta vez, su pluma no narró historias eróticas, sino su propia verdad. Escribió un libro titulado "El amor que dejé escapar", una obra que reflejaba cada error, cada pérdida y cada sentimiento que lo había marcado. Ahora, solo trabajaba y contaba los días hasta volver a ver a sus hijos.
ANAHÍ: Aprendió que el amor no eran solo besos y palabras bonitas. Comprendió que amar era entregar el alma sin condiciones. Lo supo cuando conoció a Manuel, un gobernador cuya sola mirada le hizo sentir un amor puro y sincero. Con él, descubrió una felicidad que jamás había imaginado.
ALFONSO: Cuando finalmente entendió que había perdido a Anahí y a su hija, su refugio fue el alcohol. Una noche, completamente embriagado y consumido por el remordimiento, tomó una decisión irreversible. Subió a su coche, aceleró sin mirar atrás y se lanzó al vacío en una carretera de barrancos. Allí, encontró su final.
LIVIA: Con un espíritu libre y un corazón inquieto, descubrió que su verdadero sueño era recorrer el mundo. Con una mochila al hombro y una sonrisa en el rostro, emprendió su viaje sin mirar atrás, lista para vivir la vida como siempre había querido.
FIN.
Esta historia llegó a su fin, como siempre mis niñas, mil gracias, las adoro!
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MI OBSESIÓN
RomansQuien te hace imaginar y erizar tu piel sin tocarte... ese ya te hizo el amor con el pensamiento.
