Un joven solitario, tímido, luego de sobrevivir una tóxica relación, decide darse otra oportunidad de encontrar y desarrollar una relación sentimental.
Conoce una chica , todo va bien.. Ella es un poco diferente.
Hannah. Capítulo 1 al 11
Fanfiction...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
--
En los pasillos del instituto, donde el aroma a libros viejos se mezclaba con la energía vibrante de la juventud, dos almas adolescentes navegaban un mar de emociones no expresadas. Random, con su mente brillante y su pasión por la tecnología, a menudo se perdía en el intrincado mundo de los algoritmos y la programación. Carmen Lizbeth, por su parte, era la personificación de la gracia y la inteligencia, con una curiosidad insaciable por el arte y la literatura. Ambos compartían un vínculo especial, una conexión tácita que iba más allá de las palabras, un amor que florecía en silencio, sin atreverse a ser pronunciado.
Sus miradas se cruzaban en los momentos más inesperados: en la biblioteca, entre estanterías repletas de conocimiento; en el laboratorio de informática, donde Random desentrañaba los misterios del código; o en el patio, bajo el sol que bañaba de oro sus encuentros casuales. Cada cruce de miradas era un universo de posibilidades, un susurro de lo que podría ser, pero que ninguno de los dos se atrevía a verbalizar. El miedo al rechazo, la incertidumbre de lo desconocido, y la timidez propia de la adolescencia, mantenían sus sentimientos en un delicado equilibrio, suspendidos en el aire como una melodía inacabada.
Carmen Lizbeth admiraba la inteligencia de Random, su capacidad para resolver problemas complejos y su dedicación a sus proyectos. Le fascinaba la forma en que sus ojos se iluminaban cuando hablaba de sus pasiones, y cómo su mente parecía operar en un nivel diferente al de los demás. Random, a su vez, estaba cautivado por la dulzura de Carmen Lizbeth, su sonrisa contagiosa y la profundidad de sus pensamientos. Le encantaba la forma en que ella veía el mundo, con una perspectiva única y una sensibilidad que lo desarmaba. Eran dos polos opuestos que se atraían con una fuerza innegable, dos piezas de un rompecabezas que encajaban a la perfección.
Sus amigos, ajenos a la complejidad de sus sentimientos, a menudo los veían como una pareja ideal, bromeando sobre su
química innegable. Pero Random y Carmen Lizbeth II se limitaban a sonreír tímidamente, desviando la conversación, incapaces de admitir en voz alta lo que sus corazones ya sabían. La tensión entre ellos era palpable, una electricidad silenciosa que llenaba el espacio cada vez que estaban cerca. Se enviaban mensajes de texto a altas horas de la noche, compartiendo sus sueños y sus miedos, pero siempre evitando el tema que realmente importaba. Era un baile delicado, un juego de miradas y silencios, donde cada gesto, cada palabra no dicha, tenía un peso inmenso.