—Entonces, ¿cómo va el arresto domiciliario? —preguntó Kelly, mientras hacía girar su cuchara para capturar un osito de goma cubierto de yogur.
Era el segundo día completo de internamiento de Ellie. No había habido avistamientos del Erradicador y tampoco de Jeju, salvo alguna llamada ocasional para asegurarle a su hija que todavía lo estaban buscando. Ellie sabía que Superwoman no iba a volver a casa pronto. Era agradable saber que estaba allí, pero la chica no podía, y no quería, reprimir el deseo de tener a sus madres de vuelta. Su madre había estado con ella casi todo el día, pero tuvo que ir a L-Corp para una reunión que no se podía reprogramar, así que le pidió a la tía Kelly que le hiciera compañía a la adolescente. Ellie se sintió agradecida, especialmente cuando la mujer llegó con un yogur en cada mano.
—No está mal —respondió Ellie encogiéndose de hombros — La comida es buena, pero el director no me deja salir al patio —
Kelly se río entre dientes con sequedad. —Me sorprende que tu mamá no te haya pedido que le des todos tus deberes. Tienes tiempo, más vale que te pongas al día—
—Sí, lo hizo —dijo Ellie con total naturalidad — Estoy bastante segura de que ya me he puesto al día con el semestre.
—Lo que hubiera dado por tener tu cerebro en el instituto— comentó su tía.
—El genio es una carga en sí mismo—, dijo Ellie antes de tomar otro bocado de yogur.
Kelly se inclinó y chocó suavemente los hombros con los de la niña, dándole una cálida sonrisa. —¿Cómo estás? —, preguntó —¿En serio? —
Ellie miró fijamente su taza y apuñaló un osito de goma sin mucho entusiasmo.
—Han pasado muchas cosas—, continuó la mujer. —Muchas, y está bien sentirse abrumada—
Ellie suspiró. —Simplemente me siento... no sé, inútil—. Levantó un dedo rápidamente y agregó: —Sé que no lo soy. Simplemente me siento así—
—Es cierto—, respondió Kelly. —Lo más difícil de aprender en la vida es qué hacer cuando no puedes hacer nada—
Ellie lamió su cuchara pensativamente. —Solo quiero terminar, ¿sabes? Con todo esto. Con... Ni siquiera sé, solo con todo esto. El Erradicador y... Bueno, principalmente con el Erradicador, pero el idiota ha sacado a relucir muchas otras cosas — La adolescente hizo girar la cuchara con enojo, golpeando a los osos de gelatina y azúcar de la forma en que deseaba poder hacerlo con su cazador — Solo quiero que las cosas vuelvan a la normalidad — Resopló secamente —Irónico, ¿verdad? — le dijo a la mujer levantando una ceja —Normal—
Kelly, la psicóloga experta, parecía tomárselo todo con calma. Puso una mano cariñosa sobre el hombro de la niña y lo frotó suavemente. La adolescente se calmó un poco. Algunas cosas había que decirlas sin más, y Kelly era una gran oyente. Era una oyente profesional y podía resultar molesto cuando adoptaba lo que todos en la familia habían llegado a llamar su "voz de terapeuta", pero no se podía descartar el hecho de que casi invariablemente sabía qué decir o cuándo no decir nada era la mejor opción.
—Sé que Jeju lo encontrará—repitió Ellie. Seguía siendo la verdad, pero cuanto más tiempo pasaba, más difícil era aferrarse a ella.
—Por supuesto que lo hará— añadió Kelly —Todos lo harán. Si conozco a tu tía Alex — sonrió —y me gusta pensar que la conozco, ella tampoco se detendrá. No hay nada que avive más el fuego en las hermanas Danvers que alguien que amenaza a la familia —
Ellie asintió. Era la verdad. Miró a su alrededor y observó las contraventanas, que todavía estaban bajadas. —Esperemos que lo atrapen antes de que me vuelva loca—
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La Última Hija
FanfictionEllie Danvers-Luthor sabe que es afortunada, realmente bendecida. Tiene una gran familia, gente que la apoya y dos de las mejores madres que se pueden pedir. Entonces, ¿por qué está tan concentrada en lo único que no tiene? Bueno, cuando una de tus...
